19 dic. 2010

Sé que en cada momento soy libre para decidir



SUEÑOS ROTOS

Como los niños que llorando traen sus juguetes rotos
Para que se los arreglemos,
Yo le llevé mis sueños rotos a Dios
Porque Él era mi Amigo.
Pero en lugar de dejarlo
En paz para que trabajara solo,
Me quedé cerca e intenté ayudar
A mi modo.
Al final se los arrebaté y grité:
“¿Cómo puedes ser tan lento”?
“Hijo mío –dijo él- ¿qué podía hacer?
No les distes alas en ningún momento

Anónimo

No hay comentarios: