24 ago. 2009

Plegaria de la tarde


¡Viste la tarde sus dorados velos,
Sigue los pasos de su amado el Sol,
Que su nave de nácar y amatista
Se dio a la vela sin decirle adiós!...

De sus mantos de oro
Apaga el fulgor
Cuando pierde de vista las velas
De la nave que se lleva al sol.

Llora la tarde a su adorado ausente
Y a las flores les cuenta su ilusión,
Y derrama en sus cálices abiertos
El raudal de sus lágrimas de amor.

Y la tarde llora
por su amado el sol;
¡Es tan hermoso y ella le ama tanto,
Se hizo a la vela sin decirle adiós!

Triste la tarde acalla los sonidos,
En penumbra se torna su esplendor,
Y se escucha en el valle y en la selva
Cual divina cadencia su oración:

¡Yo vivir no puedo
sin mi amado el sol!

¡Que su luz es mi aliento de vida
y entre sus fulgores me parece Dios!

Mis velos dorados se tornan de luto
Callad avecillas, calla ruiseñor...

Y llegue a los cielos la ardiente plegaria
Que vibra en los aires como una canción;

Eterno infinito
devuélveme al sol
¡Que voy siempre siguiendo sus pasos
Y él se hizo a la vela sin decirle adiós!

¡Venus y Marte y la Luna vieron
llorar la tarde en su perdido amor,
Y un concierto de arpas siderales
Tejió cual filigrana una oración!

La plegaria doliente de la tarde
Cuando se esconde en el ocaso en el sol
¡Como a veces se oculta al alma humana
La esplendorosa majestad de Dios!

¡Y llora al alma cual la tarde llora
Y suelta al viento su doliente voz
Cuando ve que en el mar del infinito
Se va su amado sin decirle adiós!

Y el Amado torna
Como torna el sol
¡Y el alma canta y la tarde ríe
En el éxstasis suave del Amor!...



Fuente:
"Orígenes de la Civilización Adámica" Tomo I"

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