29 sept. 2008


"El Arcángel Mikhaël preside el otoño. Cuando llega el otoño, el arcángel Mikhaël separa el fruto del árbol. Con su espada, rompe las ataduras. Pero esta separación debe realizarse en el momento correcto, exactamente igual que el nacimiento de un niño. El niño es como un fruto que se separa de su madre, el árbol, y esta separación debe ser realizada en un momento preciso; no se debe cortar el cordón umbilical antes de hora.
Así mismo, el arcángel Mikhaël arranca el alma humana del cuerpo, su envoltura; y el alma también, en cierto modo, es depositada en el granero, es decir en un espacio protegido del mundo invisible donde el dueño de los lugares vela por ella. Más tarde, el alma será sembrada de nuevo, plantada como la semilla o el hueso, es decir enviada a la tierra para que se reencarne. Entonces una vez más llegará el invierno para ella: sufrirá recordando con nostalgia el lugar que abandonó, este lugar donde
reinaba la paz y la alegría. Pero trabajará y dará frutos, pensando en los felices días a los que volverá en su patria celestial. "

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