12 abr. 2008

Yerushalayim Shel Zahav (Jerusalem de Oro)





Todo los relatos bíblicos reflejan nuestro historial psíquico, los pasos que vamos dando en nuestro acceso a la consciencia.
Cada nombre bíblico, trátese de un lugar o de un personaje, simboliza determinadas tendencias.

En ese sentido, podemos decir que en nuestra psique se rige por un lado la Jerusalem profana y por otro la Jerusalem sagrada, también llamada la Nueva Jerusalem celestial o Ciudad de Cristal.

La Jerusalem profana es la ciudadela psíquica que construimos con la inteligencia, los sentidos, las observaciones, en definitiva, con nuestras experiencias.

De ella el Cristo decía que sería destruida una y otra vez antes de que fuéramos capaces de construir la otra, la Jerusalem eterna, la que es inexpugnable e indestructible.

Cada vez que nace un nuevo concepto, un nuevo paradigma, como ocurrió por ejemplo con Galileo, con Colón, con Freud o con los físicos cuánticos, la vieja ciudadela psíquica, la Jerusalem profana, es destruida, para luego ser de nuevo levantada. Y ello ocurrirá hasta que el Cristo le dé el golpe de gracia, con la espada del discernimiento, para dejar paso a la otra, a la ciudad eterna. Y es destruida una y otra vez porque, como dice el Maestro (Lucas, XIX, 41-44), no ha conocido el tiempo en que ha sido visitada, es decir que no ha sabido impregnarse de la luz que la enseñanza crística le aportaba. En efecto, Jesús penetró muchas veces en la ciudadela santa para predicar pero quienes le escuchaban, en su mayoría, no supieron ver en él el constructor de un nuevo orden, basado en el amor. Su doctrina ha sido una y otra vez divulgada en infinidad de foros y de iglesias sin que haya llegado a ser bien comprendida.



La Jerusalem celestial es un estado de consciencia que alcanzamos cuando, tras haber superado todas las pruebas, permitimos que el designio divino se encarne en nuestra tierra psíquica y luego en nuestra realidad material. Es cuando el creador y su obra se funden, el observador y el protagonista, el Sol y la Luna, el potencial y la realización, todos se unen, es cuando “la esposa se engalana para su esposo”, según dice el Apocalipsis, es el acceso a la plena consciencia. Cuando alcanzamos este estado, la magia se enseñorea de nuestras vidas, lo creado es entonces una fuente permanente de inspiración y transformación para el creador. Y todo ello produce un estado inefable de felicidad interior, un ordenamiento perfecto de todas las cosas, esto es el estado llamado Nueva Jerusalem. Cuando un número crítico de seres hayan alcanzado este punto, la ciudadela santa se hará realidad para todos, porque lo cierto es que nuestras disposiciones internas configuran la organización social, y la Nueva Jerusalem es una creación interna en la que la personalidad profana -el ego personal- se pone a las órdenes del ego superior. Cuando se entronice en la sociedad la Nueva Jerusalem, utilizaremos de forma plena todos nuestros espacios internos para establecer en ellos una vida armoniosa, en ella ya no habrá ni desiertos ni selvas enmarañadas.

En la visión de Juan, en el Apocalipsis, el ego superior (“el que está sentado en el trono”) dice : “Yo soy el alpha y el omega, principio y fin”. Esto significa que en el estado de conciencia llamado “Nueva Jerusalem”, el principio y el fin se funden, por tanto, se pueden materializar al instante las cosas que deseamos, la sincrorrealidad, desaparece el factor tiempo. Podemos asimilar cualquier enseñanza en un instante de inspiración, sin necesidad de largos estudios. Antes del establecimiento en nuestra psique de este estado llamado Nueva Jerusalem, estamos separados de nuestra otra mitad, por un lado está el poder creador y por otro la obra realizada, de la que recibimos el conocimiento, la experiencia. Pero si ambos se juntan y constituyen una indisoluble unidad, se recorta el tiempo que media entre la creación y la asimilación de las experiencias. Y entra en funcionamiento la conciencia láser, obtenemos todo aquello que necesitamos de forma casi instantánea, es lo que Deepak Chopra llama el sincrodestino.

(Este escrito es un resumen de todo lo que Kabaleb dijo sobre esta cuestión en sus lecciones de Interpretación del Apocalipsis)


http://www.tartessos.info/adn/jerusalem2.htm

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