1 mar. 2008

El elemento milagroso que fue escogido por Jesús




El elemento milagroso en el Charoset que fue escogido por Jesús como un símbolo de salvación.

La palmera, con su tallo largo y estrecho, que alcanza los 80 pies de altura o más, y su macolla terminal de hojas a manera de plumaje que lo hacen sobresalir en forma llamativa, siempre ha sido un símbolo de elevación espiritual, esperanza y superviviencia. En el Antiguo Testamento, David el Salmista dice:

"El justo crecerá como palmera... los plantados en la casa del Señor darán flores... Aun en la vejez tendrán sus frutos..."

Salmos 92:12-14

A los dátiles - la fruta de la palmera - se los llama "el alimento del desierto".
Eran tan comunes en el valle del Jordán que a Jericó se le conocía como "la ciudad de las palmeras" (Deuteronomio 34:3). Aunque las multitudes carecían de otro tipo de alimentos durante los años de las vacas flacas, siempre tenían dátiles, debido que la palmera promedio produce unas 100 libras (40 kilos) de fruta cada temporada por 100 años, ya que las palmas crecen en abundancia, siempre cerca del agua. Cuando un viajero agotado divisaba las palmeras, era una clara señal de que existían agua y alimentos en las cercanías.

La leyenda cuenta que Jesús ordenó a una palmera que se doblara, de manera que pudiera recoger los dátiles para Su madre después de que José se había negado a hacerlo. La palmera se inclinó de tan buena gana que Jesús la bendijo y la escogió como símbolo de salvación para los moribundos, prometiendo que cuando Él entrara trinfalmente a Jerusalén, lo haría con una palma en Su mano.

Se dice que San Cristóbal utilizó un bastón de palma cuando cargaba a los pequeños y débiles, incluyendo al niño Jesús, a través del río turbulento. Jesús le dijo que clavara el bastón en el suelo y éste se convirtió en una datilera, un milagro que produjo la conversión de Cristóbal. Se dice que los ángeles le llevaron una palma del cielo a María, la madre de Jesús, después de la cruxifición.

Según los mártires cristianos, antiguos y medievales, los ángeles traían "ramas" de palma para transportar sus almas al cielo.

En el día de los muertos, las hojas de palma se echan en una fogata y el humo que se eleva a los cielos se conisdera una prueba de la victoria de las almas que en ese día son liberadas del purgatorio.

El uso de hojas de palma en las procesiones parace haberse originado en el tiempo que Judas Macabeos restauró el templo y los judíos lo han continuado hasta la actualidad en el Festival de los Tabernáculos y los cristianos en el Domingo de Ramos y la Semana Santa.

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