28 ene. 2008

La estrategia de la Máscara



Al pan, pan y al vino, vino
La estrategia de la Máscara
por Brinda Mair

Al pan pan y el vino, vino, expresión del refranero popular que se aplica en llamar las cosas por su nombre. Esta es una cualidad y una calidad que identifica al plano físico, la 3D donde los seres, los objetos, las circunstancias, deben ser nombradas para poder ser reconocidas y entonces valoradas.

¿Acaso nunca se vieron expuestos a estar en contacto con aquellos que reclaman "que no se anden con vueltas"?
¿Se han preguntado quién es el que reclama eso? PUES EL EGO, por lo general, el ego mental que es el que necesita definiciones, precisiones que le permitirán juzgar si lo que escucha pertenece o NO a sus patrones de creencias.

En cambio el Ego emocional, muchas veces, da vueltas para decir las cosas porque "no quiere lastimar" porque en realidad busca no lastimarse a sí mismo en el Espejo de los otros y cuida a los otros como le gustaría que los otros cuidasen de él.

Mientras que el Ego Espiritual...
El, al mejor estilo del Cristo, necesita de un lenguaje rico para poder expresarse. ¿Por qué? porque ¿cómo explicar a Dios con la vulgaridad del lenguaje cotidiano?
Muchas veces el Ego Mental y el Espiritual se hermanan y crean un arte que es el de la diplomacia. Según el conjunto de creencias de quien los observe a ambos actuar, JUZGARÁ y dirá que se calzaron una Máscara por no poder llamar "al pan, pan y al vino, vino". ¿tendrán ellos razón o hay otra cosa más detrás de ello?

La Máscara se crea en forma consciente o inconsciente en forma temporal o permanente, de acuerdo a lo que la ocasión amerita o bien como actitud permanente para mostrarse ante el mundo. La misma es percibida subjetivamente por cada una de las partes que se reúnen en una determinada situación, emisor y receptor, conforme a sus sistemas de creencias.

Quien elige ponérsela es porque el conjunto de sus creencias le hacen pensar que se verá mejor o logrará protegerse más si la usa que si no lo hace. Lo guían en esa elección su desvalorización, el miedo a no ser aceptado si se muestra tal como es, etc.
Quien ve al portador de la Máscara decodificará lo que ella le muestra, también por sus creencias. Si esa Máscara es un bien de familia valorado o bien su experiencia en su andar en el mundo le hizo creerlo, amará a quien la tenga y lo seguirá, si no es así, la rechazará por más que se trate de una máscara de oro que otros pudieran codiciar. El no lo hará.

La Máscara es aparentemente una de las más sencillas estrategias para reconocer y explicar y por lo tanto casi no se la explica, se acepta que existe y YA.
Es la pose, la actitud, lo que se muestra en determinadas circunstancias ocultando debajo de ella otro sentir, otro pensar.
La diplomacia del mundo está llena de ellas. Sea como fuere que se la utilice en el mundo, guarda en ella el secreto oculto de buscar ser amado y la creencia de que sin ella, no se lo será.
Es un buen recurso para cuidar Egos emocionales inmaduros y también para comenzar a estudiarse a uno mismo cuando se comienza a transitar el camino de la liberación en la salida del laberinto porque una de las primeras etapas será comenzar a identificar las Máscaras personales en el Espejo de los otros. ¿Cómo reconocerla si no se la tuviera adentro? ¿Acaso lo que vemos fuera no es porque está presente en nuestra dinámica interna? Si no fuera así no la veríamos, nos resultaría indiferente, no la registraríamos porque simplemente no existiría para nosotros porque es ajena a nuestro universo conocido.

Por esa razón es que un hijo que se separa de su padre porque detesta determinadas actitudes suyas, se descubre a los años como si fuera un clon del primero...
lo tenía dentro, su Máscara de rebeldía de la juventud, no le permitió verlo porque se repolarizó y se creyó distinto. Con el pasar de los años y la pérdida de la rebeldía, la Máscara de familia, que siempre existió, se hizo visible.

Sólo vemos en este mundo, lo que creemos que existe.
¿Por qué? porque TODO LO QUE CREEMOS lo CREAMOS. Por eso es que si creemos cosas negativas, creamos un universo similar. Eso es lo que dice la Ley del Mentalismo. Esta Ley va mucho más allá de sólo pensar o decir cosas positivas para que todo esté bien. Es sólo una parte de la verdad en el trabajo de evolución personal.
Las leyes cósmicas actúan sobre al multidimensionalidad donde somos UNO con nosotros mismos en todas las épocas y momentos donde nuestra energía existe replicada en el Eterno presente. En este espacio-tiempo, lo positivo, sin trabajar la sanación multidimensional es sólo una Máscara "de positivo" y como toda Máscara oculta otra realidad. Esa "realidad oculta" proviene de algo que por más que no podamos ver, existe como memoria residual en el pasado de este espacio-tiempo vida o bien de nuestro ser multidimensional, y otra ley, la del Karma, hará que la Máscara se caiga tarde o temprano para darnos la oportunidad de ver lo que ella ocultaba y seguir aprendiendo pero desde la otra cara de la moneda.

Sólo bastará para que la caída de la Máscara se produzca, que las condiciones adecuadas se recreen. Es lo mismo que le ocurre a una semilla que es capaz de guardar su potencial de germinación dormido durante miles de años y que vuelve a crecer en las condiciones adecuadas.

Todos tenemos nuestro campo energético lleno de semillas energéticas de todas las experiencias humanas de nuestro ser multidimensional.
Las atraemos al espacio tiempo donde las condiciones para su manifestación se reúnen. Somos capaces de dar buenas o malas cosechas. Las condiciones para unas u otras las proporcionarán el estado de nuestros campos. Nuestro campo de acción para el Espíritu son nuestra alma, nuestros Egos, nuestro Ser Superior. Nuestro trabajo "hacia adentro" se verá cuando el karma o aprendizaje pendiente llegue a nosotros.

El karma atraerá lo que le pertenece mientras que la Máscara actuará su rol para ocultarnos lo que no queramos ver o lo que por karma nos sea vedado de ser visto hasta último momento. Pero sin duda, las condiciones en que se hallen nuestros campos, son las que atraerán la Luz o la Oscuridad, el dharma o el karma porque aún en la contradicción de la 3D veremos la mano de Dios.

CREEMOS LO QUE VEMOS. Porque la imagen que es lo que nuestro cerebro 3D registra, es potenciada y cobra fuerza por las creencias del conjunto donde lo que vemos existe.
El mundo físico es creado por todos los pensantes creyendo que el mundo existe y que es inmodificable.
Eso lo potencia el creer que la materia es sólida tal como la vemos.
Lo que percibimos del mundo físico ES LA MASCARA de mundo físico que es sostenida por los sistemas de creencias del conjunto.
Como estamos en un universo kármico, esa Máscara muestra el "valle de sudor y lágrimas", creencias sobre el esfuerzo para lograr fines, etc.

Es tan fuerte la ilusión de la Máscara conjunta del universo tridimensional, que ignorar sus efectos sería muy tonto porque dentro de la materia física que toma nuestra energía para la experiencia física en el plano tenemos "algo" que es físico pero por su escasa materia también es energético: Tenemos genes y ellos están en el límite de los dos universos tanto el físico como el energético propiamente dicho.

Y si la Máscara de la 3D nos mostrara que nuestra piel es de color, por más que nos viéramos mucho tiempo ante el Espejo y le ordenáramos no responder a lo que la ilusión muestra y quisiéramos vernos por ejemplo, de tez blanca, el espejo no cambiaría.
Si vemos en el espejo el paso de los años por nuestro cuerpo, tampoco lo cambiará ni el pensamiento positivo ni el negar lo que el espejo muestra.
Cambiará con certeza la energía que movilicemos pero definitivamente no cambiará la parte de la energía que tomó el plano físico en algo que si se revirtiera contradeciría el plan de vida de la Tierra en la Ley del Ritmo.
Pero el hombre trata de hacer cualquier cosa para que su poder cocreador supere al Padre Creador, aún contraviniendo leyes energéticas si no es de fondo tal como lo intenta la Genética, es de forma "La Máscara" a través de la industria de la cirugía plástica buscando detener el tiempo, a veces, a un alto costo espiritual de acuerdo a lo que fuere que oculta miedos profundos a morir (por el paso del tiempo), al deterioro, a la vejez, etc.

Todas las creencias son elaboradas por el conjunto de la sociedad y cambian según los lugares y épocas, tomando distintos valores.
En el Renacimiento, una mujer muy delgada no hubiera sido considerada como modelo para pintores y escultores. Hoy en día en medio Oriente, la mujer voluptuosa es más codiciada que la que es menuda. Sin embargo en Occidente, los modelos de delgadez han dado origen a la anorexia por una alteración de la energía tan perversa como la obesidad extrema, que trastoca la percepción de uno mismo.
En la Antigüedad y aún en Oriente y en sociedades pequeñas y patriarcales, la vejez era y es asociada a la sabiduría.
Los distintos contextos temporales y sociales crean los estereotipos, las Máscaras, que las sociedades ensalsan y buscan mostrar en su espacio y en su época.

Tomemos antes de profundizar el tema, otra Máscara: la Máscara de la enfermedad.
Sea cual fuere la Matriz en 3D decodifica un trastorno de energía dándole el nombre de una enfermedad.
Cuando ella ES NOMBRADA va cobrando fuerza en 3D.

Hay mucha gente que busca el médico que ponga nombre a lo que tiene. Cuando lo encuentra dice: "Me encontraron lo que tenía, finalmente". Yo precisaría mucho más este hecho. En realidad, ella, quien tuvo mucho más tiempo que otros para cambiar su historia, ENCONTRO ALGUIEN que le AYUDO A PONERLE NOMBRE. Cuando se le pone nombre, ESE NOMBRE se utiliza para justificar el seguir produciendo lo que podría haber desaparecido sin plasmarse en 3D y que sólo fue un aviso.

Es el caso de cuando en la voz popular, la gente dice que fue al médico y como no sabía lo que tenía, utilizó la frase habitual que utilizan los galenos para justificar su ignorancia diciendo: "Tiene un virus". Energéticamente es cierto y bastante inocuo porque el médico desde su ciencia, ACEPTA que la persona está realizando un proceso y que cuando el mismo termine, los síntomas desaparecerán porque el virus "no nombrado" no tuvo fuerza para hacerse carne y manifestarse en una enfermedad crónica.

PERO cuando "se diagnostica y pone nombre" la idea fuerza va ganando carne y cuesta mucho más disolver la ilusión porque el miedo de aquellos con quienes se comparte el hallazgo, fija y potencia la existencia de la supuesta enfermedad dándole alma y vida hija del miedo. Se requerirán entonces mayores dosis de FE para hacer que la Máscara de la enfermedad que la Matriz muestra en el espejo de la 3D, cambie.

Eso es lo que ocurre por ejemplo, con el Síndrome de Fatiga Crónica que son síntomas más energéticos que otras enfermedades que han ganado ya fuertemente el plano físico.
El darle un nombre, hace que toda creación humana en el mundo de las ideas y de las emociones, cobre vida con todo lo que ello significa bueno o malo conforme el karma de su co-creador, a Imagen y Semejanza de nuestro Padre Creador.

¿Fantástico, no?
De alli que en el plano físico la elección del nombre condiciona muchas cosas en la vida que la Máscara deberá actuar para que la energía del nombre se realice.

La Máscara es una herramienta muy importante en el camino del autoconocimiento hasta que llegue el día en que podamos reconocernos sin ella por el valor de nuestro Cristo interno manifestado en el mundo, sin máscaras.

El desafío de todo humano en evolución es aprender a ver, tras la Máscara, la energía que en ella se oculta y trascenderla. Eso significa ir más allá de la decodificación que pudiera hacer el Ego en buena o mala, afín o no afín y ver lo que realmente Existe y Es tras ella. Porque si la Máscara detiene y es el Cristo quien habla, se perderá el mensaje. Y si es la oscuridad disfrazada de Cristo y sólo se ve la Máscara del Cristo sin sentir la energía oculta en medio de palabras que la Máscara sostiene, se dará cuenta de que cayó en las redes del Abismo cuando despierte.
¿Cómo reconocer al Cristo de falsos cristos tal como el Maestro Jesús profetizó que ocurriría si hasta el mismo Jesús de Nazareth no fue reconocido por los más doctos de sus contemporáneos porque vieron la Máscara y no a quien hablaba tras ella?

El sistema de creencias de los doctores de la Ley, les decía: "¿Qué de bueno ha de venir de Belén de Judá?". "¡Blasfemia!"- gritaron cuando en la sinagoga de Galilea el Maestro dijo: "Este día, en vuestros oídos, estas palabras se han cumplido". Ellos sabían que ello sólo ocurriría cuando el Mesías caminara sobre la Tierra "¿Acaso está diciendo que El es el Mesías?" "¡Cómo se atreve! ¿El hijo del carpintero? Si el Mesías debe venir de la estirpe de David...!!"
Y no pudieron reconocerlo porque se detuvieron en la Máscara del hijo del carpintero sin poder percibir la energía de su mensaje.
Y por miedo, lo hicieron crucificar...
¿Sería distinto si hoy caminara nuevamente sobre la Tierra? ¿lo reconoceríamos más fácilmente o lo volveríamos a crucificar, por creencias?
¿Hemos aprendido a ver tras la Máscara? ¿Podemos ver tras ella cuando la xenofobia nos hace reconocer al otro como distinto o porque compite "por el nicho" del escaso trabajo quitándonos posibilidades de empleo porque "se vende más barato" como una prostituta?
¿Cuánto hay de más prostitución en una mujer "que se vende" ocultándose tras la Máscara del matrimonio por costumbre o por conveniencia y vende su cuerpo al hombre que no ama y juzga a la prostituta que se vende también a quien no ama por dinero porque no tiene qué comer o bien también lo hace por conveniencia?
¿Acaso la Máscara utilizada justifica más a una que a la otra? ¿Quién dice eso? ¿Quien las juzgará? Pues lo hará la sociedad donde estén insertas. Con certeza será aceptando a la primer Máscara que el rito falso del matrimonio sin amor ampara y condenará a la segunda por prostituirse.

Sea como fuere el Cristo no condenará a ninguna porque verá en ambos casos la necesidad de protección que da el circunstancial dinero o la Máscara de la seguridad del matrimonio.

Debemos llegar al punto donde el juzgamiento de los otros, del uso de sus Máscaras no nos toca.
En ese momento, trascenderemos la Máscara. Nuestro Espejo son los otros.
Si criticamos, nos criticamos.
Si juzgamos seremos juzgados.
Y sobretodo, perderemos muchas oportunidades porque la Máscara nos impedirá ver al Cristo en los otros porque ella actuará como barrera en la decodificación de la energía.

Si la Máscara nos detuviera, nos resultará imposible ver al Cristo en el personaje de un jefe que nos despide de nuestro trabajo mientras el Cristo en él, fuera del karma circunstancial nos dice: "Deja este trabajo, te tengo otro mejor aguardándote. No mires atrás, VIBRA y lo verás". Pero la persona está tan angustiada que sólo junta odio y resentimiento en su interior y llena su espacio de oscuridad, sin poder ver la nueva oportunidad que se le abrió.

O bien, cuando la Máscara del otro, del ser que amamos, traduce infidelidad, nos traiciona. El Cristo en él, tras la Máscara, nos dice: "Debes crecer y a mi lado ya no es posible. Por amor de almas que hoy es aparente dolor, debo apartarme de tu camino. Tu vida cambiará para bien. ¡Ten fe!". Si la persona abandonada hace su duelo, podrá renacer en un estado nuevo, una buena nueva vida. Pero si no termina de morir, odia y recuerda, andará por este mundo como un alma en pena en la vida misma. De los dos casos está lleno el mundo. Hay de los que resucitan y se encuentran a sí mismos y bendicen al que se fue porque si habría sido por ellos JAMAS lo hubieran dejado partir sosteniendo una vida en común que era muerte, sólo por creencias... y de los otros que años después, todavía siguen viendo la traición, sufriendo, sin poder soltar.
Si este es su caso, piensen: El Maestro Jesús de Nazareth no sería Cristo si Judas Iscariote, el traidor, no hubiera existido ni tampoco, si El lo hubiera odiado. El Cristo de Judas impusó a su Maestro a la prueba de la Maestría.
La traición es una asignatura para todo humano en evolución. Está presente en el doceavo chacra. De él debe brotar el Amor Incondicional luego de la traición.

Cuántas cosas nos priva el no poder ver tras la Máscara al Cristo en los otros. Para lograr hacerlo, debemos trabajar en nosotros mismos el abrir nuestro corazón a la frecuencia Crística y despertar al Cristo en nosotros.
¿Cómo sabremos que lo hemos logrado?

Cuando no tengamos necesidad de juzgar ni de criticar a otros. Tampoco de compararnos sintiéndonos los peores.
Ese será el punto de partida para el encuentro con nuestro Cristo Interior o Yo superior y el momento, de ya no necesitar Máscaras.

Que el Espíritu nos guíe Siempre
Con Amor Incondicional
Brinda Mair

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