22 oct. 2010

El calendario Maya y Dreamspell conducen a dos diferentes nociones del tiempo.

Un esquema biographico de Carl Johan Calleman


Carl Johan Calleman nació en Estocolmo, Suecia el día 15 de Mayo 1950 (la mitad exacto del mes llamado de la diosa Romano Maia) en el día tzolkin 5 Jaguar. Ha dado conferencias sobre el calendario Maya en siete diferentes países, especialmente los países nórdicos, y ha aparecido en la television sueca y finlandesa. Era uno de los protagonistas de la conferencia sobre el calendario del pueblo Maya que fue dirigida por el Consejo de los Indígenas de América en Merida, Yucatán, México en el equinoccio de primavera de 1998.

Ha publicado Maya-hypotesen (1994) en Sueco y The Theory of Everything - the universal evolution of consciousness and the existence of God proved by the time science of the Maya (Avon Books, UK mas tarde en 1999). Tambien ha preparado un manuscrito nuevo The Return of the True Cross - where the Mayan calendar and biblical prophecy meet.

Tiene antecedentes como investigador académico con un doctorado en fisicobiología. Fue durante ocho años Senior Investigador en el University of Washington en Seattle, USA y entre otra cosas ha servido como experto en cáncer para la Organizacion de la Salud Mundial.




El calendario Maya y Dreamspell conducen a dos diferentes nociones del tiempo.

Durante la última década el interés por el calendario Maya ha aumentado en todo el mundo. Este aumento de interés se explica ante todo por el hecho de que una nueva noción del tiempo está naciendo. Una nueva era da origen a una nueva noción del tiempo lo cual a su vez exige un nuevo calendario. Esta nueva noción del tiempo se exprime hoy en que muchos experimentan que el tiempo acelera, mientras que otros opinan que sólo desaparece. ”¿Cómo se explica esto?” uno se puede preguntar. ¿Es que sólo experimentamos como si el tiempo fuera más rápido o hemos desarrollado en la sociedad de alta tecnología métodos para telecomunicaciones tan efectivos que por esta razón todo va más rápido hasta límites insoportables?

Hay también otra posibilidad, es decir que factores totalmente fuera del control del hombre, saliendo desde un nivel galáctico, en realidad producen el nacimiento de una nueva era – una nueva edad del tiempo. Por el Internet se dice que el año 1999 va a significar un cambio en el tiempo y Edgar Cayce había predicho un ”cambio de polos” en ”el invierno de 1998”. Quizás es así que un cambio de polaridad entre Yin y Yang en la escala galáctica vaya a conducir al paso definitivo de una nueva noción del tiempo.Como han entendido muchos hombres desarrollados espiritualmente, el tiempo es principalmente una ilusión, pero ya que de hecho es una ilusión que es una condición de la vida misma, podría ser de valor penetrar más profundamente en su misterio. Como un instrumento de ayuda para eso el calendario del pueblo Maya ha vuelto a entrar en uso una vez más. Quien se interesa por la cultura del pueblo Maya entiende también rápidamente que este pueblo tenía una comprensión de la naturaleza del tiempo totalmente diferente de la que la mayoría de nosotros tiene hoy y muchos han llegado a usarlo en su desarrollo espiritual. Pero ¿qué es entonces el calen-dario Maya? Se comprueba que no es tan claro como uno pudiera creer. Los llamados conta-dores de días en Guatemala y en México usan unos 20 calendarios diferentes y estos han cambiado considerablemente durante el paso del tiempo. El sistema cronológico del antiguo pueblo Maya por ejemplo, la Cuenta Larga, que comenzó el 11 de agosto de 3114 a.de C. y que terminará el 21 de diciembre de 2012, se dejó de usar ya en los años 900 d.de C. y por eso tenemos razón a sospechar que la noción del tiempo del pueblo Maya ha cambiado desde que la gran cultura clásica era predominante. Esto significa que apenas hay un calendario Maya grabado en piedra que sólo podemos adquirir sin pensar y sin conocimientos profundos de la naturaleza del plan divino.

Cuando se trata de calendarios para uso diario fue el calendario – inspirado por el del pueblo Maya – que fue lanzado ya en 1900 por José Argüelles y que salió bajo el nombre de Dreamspell que primero se empezó a usar en el mundo moderno. José y su señora Lloydine sostenían que la tierra estaba amenazada por una catástrofe del medioambiente a causa de que la humanidad usaba el calendario gregoriano y presentaron como una alternativa un calendario que estaba basado en 13 Lunas de 28 días cada una más un día extra ”fuera del tiempo”, el 25 de julio (13 x 28+1=365). Estas 13 Lunas estaban acopladas a un cálculo tzolkin especial (260 combinaciones diferentes de trece números diferentes y veinte diferentes glifos) donde cada indivíduo podía calcular cuál era el sol Maya de cada uno. La intención era que nosotros los humanos a través de ser en fase con los ciclos naturales, en este caso principalmente el ciclo menstrual de la mujer de unos 28 días, tratáramos mejor nuestra tierra y de esta manera evitáramos una catástofe considerable. Esto atraía a algunos, pero seguro había muchos más que eran seducidos por la misma idea de que el día en que habían nacido tenía una energía especial descrita por un sol Maya, es decir el día tzolkin. Esta última idea se basa de hecho también en una noción del tiempo como una secuencia de formas de energía que era predominante en el antiguo pueblo Maya.

Sólo era que había un pero con Dreamspell. El pueblo Maya no había usado nunca el cálculo tzolkin que presentó Argüelles y en muchos casos esto no fue honestamente dado a conocer por los que seguían el Dreamspell. Muchos, también en Suecia, simplemente han sido engañados en creer que el sol Maya que les ha sido calculado era el que el pueblo Maya usaba en realidad. Cuando esto fue revelado, nació a fines del año 1995 por Internet lo que se ha llamado ”The True Count Debate”, donde sobre todo John Major Jenkins hizo salir de una manera enérgica que el cálculo tzolkin de Argüelles era falso, y que este nunca había sido usado por el pueblo Maya. Además había un cálculo tzolkin verdadero, el Clásico, que usaba sobre todo la zona cultural mejicana durante la época hasta la conquista española en 1521 y que se ha seguido usando después también en forma ininterrumpida en los altiplanos de Guatemala y por la mayoría de los contadores de días en los diferentes grupos del pueblo Maya. Jenkins afirmaba, con razón según mi opinión, que los seguidores de Argüelles no tenían el derecho a presentar un cálculo tzolkin que el pueblo Maya jamás había usado, es decir Dreamspell, como el calendario Maya, y que era una forma de imperialismo cultural no dar importancia al calendario santo superviviente que usan los Mayas aún hoy en día.

Prescindiendo de los inconvenientes de una naturaleza más moral es un entendi-miento conjunto de todos los contadores de días de los Mayas que tzolkin es el eje alrededor de que giran todos los otros ciclos. Si esto es verdad, querría decir que con un tzolkin falso podrían ser falsos también todos los calendarios y el pensar mismo que están acoplados a este. Y quizás fue por esta razón que los contadores de días de los Mayas han intentado preservarlo intacto para el futuro. Para tomar un ejemplo: el cálculo del tiempo del pueblo Maya, la Cuenta Larga, que se extiende entre 3114 a.de C. y 2012 d.de C. está acoplada al cálculo tzolkin clásico y si se usa otro cálculo tzolkin, como por ejemplo Dreamspell, uno estaría fuera de fase con el desarrollo de la conciencia que ha conducido desde el antiguo Egipto y Sumeria hasta el mundo de hoy, lo cual describe este sistema cronológico.

La respuesta de Argüelles a la crítica ha tenido dos fases. Su reacción inmediata era afirmar que él había recibido su cálculo tzolkin especial por revelación divina. Como él se veía a si mismo como una incarnación de Pacal Votan, un rey Maya que reinaba en Palenque en el siglo VII d. de C., todo lo que él hacía era según el plan divino. La pareja de Argüelles no vacilaba en intentar construir un culto personal alrededor de la persona de José y afirmaban entre otras cosas que el 98 % de reconocimiento de sus ideas no era suficiente, solamente el 100 %, ya que él simplemente era una persona superior elegido por Dios. Sin embargo, durante 1998 cambió la actitud de Argüelles y él se abrió más a la crítica. Entre otras cosas declaró después de un encuentro con el síndico Quiché Don Alejandro Cirilo Pérez que el cálculo tzolkin clásico que el pueblo Maya había usado ininterrumpidamente durante 2500 años era equivalente al que él mismo había creado (en realidad lo había prestado un artista mejicano). Más tarde ha afirmado en una entrevista que su calendario realmente no es un calendario Maya a pesar de que todavía lo mira como mejor que todos los otros. Y esto último tiene naturalmente todo el derecho en afirmar como su opinión. Mientras que uno no llame Dreamspell al calendario Maya, uno tiene naturalmente derecho a afirmar su valor eventual. Cuando uno discute nuestra elección de calendario ante el futuro creo yo sin embargo que lo más importante es que uno primero tenga claro cuál será la intención con tal calendario, de lo contrario uno va a parar fácilmente en un tipo de pelea a tartazos que era típico de ”The True Count Debate”.

¿Cuál será entonces la intención de un calendario? Durante los últimos 5000 años una intención importante con calendarios ha sido ayudar a las personas a seguir los cambios de las estaciones del año y estas han sido acopladas, naturalmente, al año agrícola que ha tenido un ciclo de unos 365,24 días. La agricultura humana ha exigido simplemente una apreciación bastante exacta del año solar para saber cuándo uno debe sembrar, cosechar, etc. El calendario gregoriano con sus correcciones para mantener de una manera exacta el año solar ha cumplido precisamente esta función. De una forma correspondiente también el pueblo Maya ha usado un calendario, el llamado haab que está compuesto de 18 x 20 + 5 = 365 días, para seguir el año agrícola. Dreamspell es otra manera de describir un año agrícola aún si este calendario lo divide en 13 x 28 + 1 días. Pero hay razón de preguntarse si tales calendarios atribuyen algo que sobrepasa el calendario gregoriano.

Además de un calendario para el año agrícola las personas de la antiguedad tenían también un calendario divino que se basaba en un año de 360 días. Entre los Mayas esta época se llamaba un tun, pero esta época se encuentra entre todas las grandes culturas antiguas; en China, en India, entre los Sumerios, los Egiptos y los Judíos y también en las culturas antiguas en Europa, entre otras en Italia y en Suecia. En el Apocalipsis, la escritura profética más significativa de la religión cristiana, uno puede con un poco de trabajo de detective encontrar que en el tiempo de Jesús 360 días eran considerados como un ”tiempo”,

¿Puede haber sido entonces que la gente en la antiguedad entendió algo que nosotros no entendimos, ya que parece que han usado de una manera bastante general un calendario sagrado basado en 360 días. Esto lo quiero afirmar decididamente, pero aquí no hay espacio para demostrar que el desarrollo de la conciencia humana sigue un ritmo de 360 días. En breve se puede decir, sin embargo, que multiples diferentes del ritmo tun propulsan niveles diferentes, siempre más altos, de la conciencia humana en una estructura parecida a una pirámide donde la frecuencia del proceso creador aumenta durante el paso del desarrollo. Sólo calendarios construidos con tales niveles diferentes de ciclos del tiempo pueden crear una comprensión por el desarrollo de la conciencia, mientras que calendarios que se basan en el hecho de que por ejemplo un ciclo de 28 días y un ciclo de 365 días todo el tiempo se repite, dentro de poco conduce a una conciencia linear del tiempo.

La fase de desarrollo de la conciencia que se inicia el 5 de enero de 1999 sigue como las otras un plan divino y traerá consigo el regreso de la conciencia de Cristo y la ascensión de la humanidad a una conciencia más elevada. Ya que este proceso no está basado en nada físico ( en una imagen espiritual del mundo la conciencia es lo primordial que existe en el universo y lo material es una manifestación de esto) no se pueden usar ciclos astronómicos (365 días) ni biológicos (28 días) para describir este proceso. Calendarios basados en lo material, ya sea en el calendario gregoriano o el calendario de Argüelles con 13 Lunas, sólo conducen a que uno se ahiera en una conciencia materialista del tiempo y siga siendo ciego ante el plan divino. Sin embargo, los que buscan un calendario que describa el desarrollo de la conciencia pueden en cambio seguir un calendario basado en el plan del desarrollo de la misma, cuyos ciclos básicos son el tzolkin clásico de 260 días y el tun de 360 días, ciclos que tienen una base puramente espiritual.

Tzolkin y los ciclos divinos de la creación basados en el año de 360 días describen las vibraciones galácticas que salen de las ramas invisibles del árbol del mundo (la Vía Láctea). La parte central en el proceso divino de la creación es que el desarrollo sigue como un resultado de siete pulsos de luz alternativamente de oscuridad, lo que ha sido descrito por Sumerios, Babilonios, Judíos, Cristianos y Musulmanes, pero que también ha sido insinuado por los Mayas y los Aztecas. El 5 de enero de 1999 empezó tal proceso de la creación que está compuesto de trece tun, de los que siete son dominados por luz, la cual le dará al hombre un cuadro galáctico por su conciencia. Las vibraciones cada día más rápidas o más elevadas que salen del árbol del mundo no conducen solamente a un cambio de la conciencia del tiempo sino también al hecho de que viviremos colores nuevos,música nueva y la existencia de dimensiones espirituales más elevadas. Es un calendario que nos da una com-prensión para estos procesos que necesitaremos cuando entremos en una nueva era, cuando el tiempo reciba ahora una nueva edad.


http://www.calleman.com/
http://www.maya-portal.net/

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