21 jun. 2010

21 de Junio Solsticio de Verano en el Hemisferio Norte.



El Cristo, es un símbolo cósmico; y Su vida, se perfila en estas fiestas solares. La iniciación, es un proceso cósmico en desarrollo. El hombre; es un epítome, de Dios. Como es arriba, es abajo.

Cada persona es un Cristo en proceso; y las estrellas, contienen una anticipada biografía de nuestras propias vidas. El despertar del Cristo interior, constituye la perfecta consumación de nuestra presente fase evolutiva.

En el momento del equinoccio vernal, cuando la iglesia cristiana celebra la Pascua, el Sol cruza el ecuador desde el sur, hacia las latitudes norteñas. Este evento, que los Rosacruz reconocen como el tiempo de la Gran Liberación, es cuando el Espíritu del Sol; el Cristo, se ubica libre de sumisión, en la Tierra.

En el solsticio de verano, cuando el Sol entra en el punto más alto de su declinatoria norteña, se sitúa en Cáncer, el gran signo femenino de agua. Es cuando a la sazón, el Espíritu de Cristo alcanza el trono del Padre, para bañarse en el éxtasis de Su vibración. Luego, el Sol pasa a Leo, el gran masculino y ardiente signo. Para los cristianos místicos; esto de hecho, es una época santa.

Durante los meses de julio y agosto, o en el momento del paso del Sol de Cáncer a Leo, el Espíritu de Cristo se mezcla con los principios del fuego y el agua en la renovada, radiante y gloriosa vida espiritual del cuerpo que Él está construyendo; para regalárselo a la Tierra, en la Noche Santa o la temporada del solsticio invernal. Ése gran cuerpo de luz, suministrado de por vida por Cristo, ondea, evoluciona y se sostiene todo el año sobre el planeta (Mineral, vegetal, animal y humano). San Pablo, declaró una oculta y profunda verdad cuando dijo:
"En Él, vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser".

TRANSFORMACIÓN Y ASCENCIÓN

El Solsticio de Verano marca la culminación del año solar cuando la
naturaleza alcanza su más alta perfección. La nota - clave de esa época es transformación y por doquier el hombre vuelve sus ojos tiene la evidencia de una fórmula mágica por la cual dicha transformación debe ser realizada.

El horrible y desnudo suelo de los meses invernales es ahora enguirnaldado
con el brillante y resplandeciente del verde vivo; los setos, otrora oscuros y secos, están ahora vestidos con joyas y con vahos de incienso y los árboles son castillos de hojas donde los pájaros cantores pululan en las ramas. La Tierra se ha puesto su vestido de fiesta y los extasiados poetas cantan: "¡Oh, podrá haber algo más extraordinario que un día de junio!"

Entonces el Rayo de Cristo que había tocado la Tierra en el Equinoccio de
Otoño ha completado Su trabajo, habiendo penetrado al corazón del Globo en la Noche Santa del Solsticio de Invierno, éste se retira despaciosamente durante los meses de enero, febrero y marzo y fue liberado dentro de la atmósfera del planeta en la época de Pascua del Equinoccio de Primavera, el momento de la Resurrección del año; luego, durante los meses de mayo y junio la gloriosa luz se esparció por los pliegues espirituales de la Tierra, donde habitan Arcángeles y Poderes, ministrando invisibles las variadas oleadas de vida que evolucionan sobre el planeta.

Pero, si la nota física del Solsticio de Verano es Transmutación, su nota - clave
espiritual, como se conoce entre las Jerarquías, es Éxtasis Espiritual, pues ellas alcanzaron ambos, la Transmutación y la Transformación hace ya mucho en períodos tempranos de la evolución solar. Para ellos, no obstante, las fuerzas que en los reinos inferiores despiertan el sentido físico del bienestar, son recibidas a un más alto nivel y en una forma más pura. Tan poderosas son sus radiaciones que muchos sensitivos a las condiciones de los planos internos son capaces por esa fecha de contactar los seres Angélicos más fácil e íntimamente que en cualquier otro tiempo del año, a pesar de las distracciones del mundo externo que en Verano son tan insistentes y acuciantes.

Mientras, las Sagradas Estaciones son expresión no sólo de los ciclos naturales
sino también sucesos principales en la vida del Cristo Cósmico – en la cual como hemos visto, el Equinoccio de Otoño se coloca como el sitio de la Crucifixión, el Solsticio de Invierno, como el del Nacimiento Santo (que es también una muerte), y el Equinoccio de Primavera, la Resurrección - así, el Solsticio de Verano marca el sitio de la Ascensión.

Los primitivos alquimistas comprendían bien los misterios del Solsticio de
Verano y exhortaban a sus pupilos a tomar ventaja de las potencias que se alzan en ese tiempo para elevar la Gran Obra Blanca (la piedra filosofal), a su lunar perfección. En esta Estación también el Cristo dio el Sermón del Monte, el mensaje sublime que está destinado a ser la fórmula viva del hombre de la Nueva Era.

EL FESTIVAL DE ASCENCIÓN.

San Pablo afirma que ni ojo a visto ni oído a escuchado lo que el Señor a
preparado para aquellos que Le aman. El pensamiento es apropiado para consideración del Solsticio de Verano, cuyo verdadero carácter es sólo atrapado por unos pocos, y en las Santas Fiestas en las que un pequeño grupo se hace consciente mientras participa.
En la Cristiandad moderna es común celebrar el Solsticio de Invierno como la
fecha más sagrada del año, conmemorativa del Nacimiento del Salvador del Mundo y los
cristianos esotéricos se unen a dichas festividades aunque para ellos ésta no es más que la conmemoración o saludo al Cristo Cósmico que literalmente nace de nuevo dentro de la Tierra en cada Noche Santa.
Pero el Solsticio de Verano tiene aún más alto significado. En ese tiempo el
Cristo Cósmico ha vuelto de nuevo a Su propio hogar, el Mundo de la Consciencia Crística, donde todo es armonía, unidad y vida eterna. En esa esfera, el Cristo renueva Su "vestido" de Espíritu de Vida - el que no es un cuerpo en ningún sentido que el hombre terrestre pueda conocer - Luego de lo cual retorna de nuevo a nuestro planeta para continuar Su labor de rejuvenecimiento, tanto para El mismo como para la vida existente.
Por esa razón, el Solsticio de Verano, es para el Cristiano esotérico el Festival
de la Ascensión del Cristo. Sabe que el Salvador del Mundo, cuando ascendió desde el Monte de los Olivos hace unos cuantos siglos, no desapareció instantáneamente, sino que se fue perdiendo de la vista de los allí reunidos y que aquellos que poseían la vista espiritual fueron capaces de verlo hasta el final de Su Ascensión hasta su Absorción en la Gloria que está detrás del Sol.
Hasta ese plano de consciencia el aspirante busca seguir al Cristo y sólo el
Iniciado es capaz de hacerlo. Nosotros hemos de conformarnos con la reconfortante promesa de que a donde El se fue, aunque aún no somos capaces de seguirlo ahora, ya lo haremos después.
Para cualquier aspirante intuitivo, así como para el Discípulo Iluminado, las
Cuatro Sagradas Estaciones suenan como clarín que llama "arriba y más alto". En esos
momentos los clarividentes y los Iniciados nacen y para ellos las maravillas de los Cielos son abiertas para que sepan, como se describe en la Biblia "las cosas que Dios ha preparado para aquellos que Le aman".

Muchas escrituras Sagradas aparte de la Biblia Cristiana se refieren a las
Santos Eventos que ocurren en estas Estaciones y muchas enseñanzas sagradas están
asociadas con éstos; pero más allá sin duda está el Sermón del Monte, que fue pronunciado en el Solsticio de Verano. El hombre debe aprender a aplicar las trascendentes verdades de ese Sermón en su vida diaria si quiere ser contado entre aquellos pioneros que recibirán a Cristo en Su segunda venida.
La alegría de la Ascensión Cósmica deja su impresión de inefable encanto
sobre la Tierra, donde cada árbol, cada arbusto, toda planta se corona con gloria como una señal de las estrellas, mientras los Ángeles cantan y las Hadas retozan en perfecto abandono y deleite. Según el Cristo Asciende a Su propio hogar, el Mundo del Espíritu de Vida, es esta exaltación de la consciencia que pertenece a dicho mundo la que le hace exclamar "El Padre y Yo somos uno".

MEDITACIÓN POR URIEL.

El Festival del Solsticio de Verano es por sobre todo una Fiesta de la Luz y la
Belleza, y es por esta razón que está colocado bajo la custodia de Uriel, cuyo nombre
significa Dios es Luz, o la Luz de Dios; el cual dispensa las bendiciones de la luz espiritual y la belleza durante toda la estación del Verano.
Belleza y Visión son las notas - clave del Solsticio de Verano. Belleza y
Visión que caracterizan las actividades de Uriel, el poderoso Arcángel. Cuenta una leyenda que Uriel fue el maestro del profeta Esdras, y que fue en medio de la belleza de unos prados florecidos de asfódelos –el místico Ardath– que él derramó sobre su pupilo los dones de la visión espiritual por intermedio de los cuales éste vio al Cristo cara a cara y profetizó Su descenso al final de esa época.
Durante el santo Solsticio estival, cuando los campos florecen y el sentido
místico del éxtasis sobrenatural fluye a través de todas las cosas vivientes, Uriel se alza en la brillante Puerta de Cáncer envuelto en su túnica de etérico azul; y los espacios en los cuales el Mundo flota se llenan con centellantes estrellas microscópicas, el don de la Madona Cósmica.
Es por intermedio de este azul del Arcángel Uriel unido al plateado de la Madre de
las Estrellas que se cubre la faz de la naturaleza en esa época con un suave y sedoso velo; y en esa interacción descansa el Misterio del Solsticio de Verano, para cuya celebración los Templos de Misterios están festonados con resplandeciente azul y plata, mientras, en medio de todo, las Huestes de Ángeles y Arcángeles canta su adoración al Cristo Ascendente.
Entonces, aquel que tiene ojos para ver, ve como las nuevas corrientes de vida
cósmica están fluyendo dentro de la tierra desde el espacio interestelar por medio del Sol en Cáncer; y esas fuerzas son, para la visión espiritual, irradiadas desde Uriel, el divino Arcángel. La Tierra entera está cubierta por un velo de neblina azul dentro de la cual titilan miríadas de estrellas plateadas. Pero este velo no se detiene en la superficie del planeta, desciende suavemente dentro de la Tierra, hasta el corazón del Globo: y allí, flotando en medio y como si fueran parte de la suave niebla, los Ángeles florales están muy ocupados desenvolviendo sus patrones cósmicos en líneas azul plateadas, y desde esos arquetipos los pequeños espíritus de la naturaleza, los diminutos seres de la Tierra de las Hadas, crean los colores y formas que florecerán sobre la faz de la tierra.
En esto yace la explicación de los cuentos de hadas que nos narran sobre el
maravilloso mundo subterráneo, iluminado por el sol invisible, donde todo es luminoso y en el cual hay jardines de las más maravillosas flores siempre frescas y bellas.

Para aquel que es hallado merecedor de penetrar al Templo la visión de las
hadas se ha despertado y se encuentra invariablemente a sí mismo en un mundo nuevo –
nuevo, y al par antiguo, pues nunca ha estado mucho más lejos del umbral de los sentidos ordinarios. La apertura de esta visión se produce gradualmente. Primero ve huestes de luces tremolando, como luciérnagas, en todas direcciones. Luego, ve con más claridad y aquellas luces vienen a ser las tenues y bellas formas del mundo de las hadas. Según la visión continúa desarrollándose, las luminosas envolturas de luz que se ven yendo y viniendo por el horizonte se van transformando en los exquisitos Ángeles. Y cuando la visión se expande aún más, las tremolante ondas de niebla azul y plateada parecen condensarse allá en lo alto sobre la Tierra y en medio de los nebulosos pliegues de aquella niebla aparece la figura sublime del
Arcángel Uriel, guardián cósmico del Solsticio de Verano, acompañado de multitud de sus ministros que van derramando sus bendiciones sobre la tierra en forma y fragancia de capullos celestiales.
De aquellos capullos se forman las coronas que adornan la frente de los
inmortales de las leyendas y del fiel Discípulo de los Misterios de Cristo que se detiene ante el Portal abierto del Templo, aguardando su Iniciación en el Rito del Matrimonio Místico. Y es en esta estación de florecimiento cósmico que el aspirante merecedor dedica su vida de nuevo a la búsqueda de aquella belleza que no es otra que la Faz de Amor vuelta sobre el mundo; inspirándole a la vida de pureza, como las flores son puras, y a volver su corazón constantemente hacia el Sol Espiritual que toda la Creación añora.


Fuente:
Portales Estelares
Corinne Heline

2 comentarios:

Patricia 333 dijo...

San Pablo afirma que ni ojo a visto ni oído a escuchado lo que el Señor a
preparado para aquellos que Le aman


Lo amo tanto que confio en su palabra

Gracias

Kyra Gaus dijo...

Así sea, hecho es !
Abrazos de Luz