18 abr. 2010

Meditación.

Ejercicio de Meditación para transformar la mente y para alcanzar el equilibrio energético (Meditación en la Luz ampliamente recomendada por Sri Sathya Sai Baba)

A continuación, se presenta una versión de la Meditación en la luz, adaptada al contexto del equilibrio energético, que conlleva a la activación, desarrollo, fortalecimiento, arraigo y concientización de la humanidad inherente, con la transformación de las energías de la mente y del intelecto. Para ello, y preferiblemente desde tu mente, habla suavemente con tus propias palabras desde el tiempo presente y siempre en positivo, puedes decir por ejemplo:
“la luz se extiende...”, y no, “la luz se extenderá...”. Sigue las indicaciones antes descritas. Respira normalmente, fijando brevemente la atención en cada inhalación y exhalación. Observa la llama de una vela.
Puedes iniciar la meditación pronunciando lentamente tres OM y dices por ejemplo:
“Observo la llama de la vela. Contemplo su forma, su altura, sus hermosos colores y su luminosidad”.
Luego, cuando visualices la imagen en tu mente con tranquilidad y calma, puedes decir:
“Ahora visualizo la llama en el entrecejo y cierro los ojos”.
Al colocarla en tu entrecejo o tercer ojo, estarás llevando la luz al chakra número seis relacionado con el discernimiento, con el intelecto y con la apertura de la conciencia, y en consecuencia con la activación de la sabiduría infinita individual. Continuas diciendo:
“Del entrecejo la llevo al corazón espiritual y pido que la luz me permita visualizar y activar mi conciencia y que con ella se multiplique y se expanda el amor en él para que también se extienda por todo mi cuerpo”.
Debes tener presente que el corazón espiritual se encuentra ubicado entre la novena y doceava vértebra. Allí, es donde fluyen armoniosamente las energías de la conciencia. Luego dices:
"Dirijo la luz a la mente la limpio para que se aquiete y sólo fluyan pensamientos buenos”.
Luego, continúas llevándola a cada uno de tus sentidos, por ejemplo:
“Ahora llevo la luz a los ojos, los ilumino para ver siempre lo bueno en todo lo que acontece. De los ojos, la llevo a los oídos, para que se iluminen y siempre oigan lo bueno. De los oídos, extiendo la luz a la nariz para inhalar la paz en forma de aire, la cual recorra todo mi cuerpo. Llevo la luz a la boca para que me permita hablar suave y amorosamente, y sobretodo que hable sólo lo necesario, manteniendo con ello el silencio interior la mayor parte del tiempo, además para ingerir sólo alimentos que me ayuden en mi crecimiento como ser humano. Ahora llevo la luz a las manos para que sean iluminadas y así puedan servir a Dios en cada persona de manera desinteresada y para usarlas para mi bien”.
La luz también puede ser extendida y llevada, a esa parte de tu cuerpo que pueda estar afectada por algún motivo y pides la sanación. Luego, continuas diciendo:
“Llevo la luz a las piernas y a los pies para que sean guiados por el camino del amor, la rectitud, la paz y la felicidad. Mi cuerpo es luz y así, concientizo que la Luz está en mí que soy la conciencia infinita. Luego, con esa llama flamante de luz y amor, ilumino a todos mis familiares”.
En esta parte de la meditación, puedes nombrarlos y visualizarlos, además puedes llevar esa luz de amor, a todo aquel que la necesite por estar padeciendo una enfermedad o un problema. Continuas diciendo:
“Ahora extiendo y expando la luz por toda la habitación para que se manifieste la paz, el amor, la sabiduría, la consideración y la felicidad”.
En este momento puedes pedir para activar y desarrollar todas aquellas cualidades o energías que más estés necesitando. Continúas extendiendo por cada lugar de la casa, pidiendo que el amor, la paz, la benevolencia, la comprensión, el respeto, la unión, el compartir, la familiaridad, la consideración y cualquier otra energía que desees fortalecer y arraigar en tu hogar. Sigues diciendo por ejemplo:
“Esa hermosa luz la extiendo por toda la vecindad, para que se manifiesten buenas relaciones con mis vecinos, mis amigos y con todos aquellos con los que tenga alguna diferencia”.
Se cubre la vecindad de luz, para fortalecer el amor, el respeto, la paz y el entendimiento, entre otras, luego se extiende por toda la ciudad, el Estado o entidad hasta llegar a cubrir todo el país.
“Extiendo la luz por todo mi país para que se manifieste en todos sus habitantes la paz, la tolerancia y el amor, además de la benignidad y el entendimiento. Que todos sus gobernantes sean conducidos por la rectitud, la comprensión, la compasión, el amor, la ayuda, la tolerancia, la benevolencia y por sobre todo, que sean guiados con la verdad y el respeto”.
Al extenderse la luz por todo el país se lleva al continente, mares, océanos, animales, plantas, naturaleza..., o cualquier país que se encuentre en problemas. Luego la extiendes por todo el mundo y lo iluminas, por ejemplo:
“Extiendo y expando la luz en el mundo entero, para que se restablezca el orden energético y el equilibrio natural de todas sus energías”.
De allí, y de acuerdo al tiempo del cual dispongas, continúas extendiéndola por los planetas, estrellas, mundos, galaxias, sistemas, o simplemente al universo... En este momento tomas conciencia, de que eres Uno con el Universo, Uno con Dios, Uno con la Luz, diciendo:
“Ahora siento que soy uno con el universo... Uno con la luz y uno con Dios..., Yo Soy la Luz y/o Yo Soy la Conciencia Infinita que todo lo permea,…”.
Haces un breve silencio en señal de ese reconocimiento. Para finalizar,
“Abro mis ojos y le doy gracias a Dios y/o al universo por este momento de plenitud y de contacto con Su Presencia”.
Se puede finalizar con: OM, Shanti, Shanti, Shanti. (Paz para el cuerpo, paz para la mente y paz para el alma) Esta práctica también puedes realizarla diariamente con todos los miembros de tu familia, lo que fortalecerá los lazos familiares y el afecto, recordando que
“Familia que reza Unida permanece Unida”.
Por otra parte recuerda que no debes pedir cosas materiales, pero si puedes pedir que se activen las cualidades, las virtudes o energías que te hagan una mejor persona.
Cuando por ejemplo desees pedir:
“Padre te pido que me consigas un trabajo porque el que actualmente tengo no me gusta...”.
Estas palabras puedes sustituirlas con:
“Que la luz ilumine mi mente para que se manifiesten pensamientos de alegría, aceptación y optimismo cuando estoy en mi trabajo". O, "Que la luz ilumine mis manos para que el servicio que estoy prestando esté siempre impregnado de amor, cooperación y ayuda, las cuales lleguen a mi jefe y a las personas con las que trabajo”.
Con esta forma de orar, estarás pidiéndole al Universo que te active esas energías relacionadas al trabajo que pueden estar reprimidas. Cuando ellas lleguen a manifestarse adecuadamente, habrás superado la prueba y entonces puede ocurrir el milagro y tu angustia puede que se transforme en alegría con la propuesta de un nuevo empleo, o puede que mejoren las relaciones en tu trabajo con tus compañeros y con tu jefe y así, ya no desees irte.

Autora: Elizabeth Varga Ramírez

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