17 ago. 2009

EL HOMBRE Y EL ARBOL
a través de los meses
POR EL MAESTRO
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

ENERO
Una semilla es una criatura viva que no para de llamar a las fuerzas y a los
materiales del universo a fin de poder cumplir su tarea. Y su tarea es
parecerse al árbol que la ha producido. El creador ha puesto en la semilla
esta vocación de parecerse a su padre, el árbol; es por ello que una vez
sembrado, toda su actividad va en el sentido de esta vocación. Y, del
mismo modo que la semilla está predestinada a volverse como su padre, el
árbol, la vocación del ser humano es llegar a la perfección de su Padre
Celestial: está inscrito en su estructura. Por eso Jesús dijo: “Sed perfectos
como vuestro Padre Celestial es perfecto”. La vocación de esta semilla que
somos consiste pues en acercarse cada vez más a la imagen de Nuestro
Padre Celestial que llevamos en nosotros, a vibrar al unísono con él, con el
fin de parecernos a él.

FEBRERO
El amor se puede comparar a un árbol. En este árbol, las energías sexuales
representan las raíces que están profundamente enterradas en el hombre, y
no debe arrancarlas, ya que son indispensables así como las raíces lo son al
árbol. Solamente debe ir más arriba, no limitarse a vivir en las raíces, ya
que el amor, también es el tronco, las ramas, las flores y los frutos. Y las
flores y los frutos del amor son el sacrificio. Os pertenece a cada uno de
vosotros ocuparos de este árbol “amor”, aprender como cultivarlo, regarlo,
protegerlo de los insectos y las tempestades.

MARZO
Cada año, en primavera, cuando todo se renueva en la naturaleza, es el
momento de abrir interiormente las puertas y las ventanas para que esta
nueva vida pueda penetrarnos e impregnarnos. Algunos dirán: “Pero para
nosotros se ha terminado, somos demasiado viejos, la primavera es para la
juventud!” Razonando así, se privan de la fuente de la vida. Todo debe ir
hacia la renovación, aquí no hacemos distinción entre los jóvenes y los
viejos. ¿Habéis oído decir a los árboles: “Oh, a nosotros, sabéis, se nos ha
pasado la edad de verdecer y florecer, ahora dejamos esto a los jóvenes”?
No, también ellos, en primavera, se cubren de hojas y de flores.

ABRIL
Con la llegada de la primavera, los árboles que estaban desnudos y
estériles, empiezan a cubrirse de hojas y flores; y cuando vendrá el verano,
darán frutos en abundancia. Así pues, cuando os sintáis pobres, despojados,
decid: “Es el invierno en mi, no tengo hojas, ni flores, ni frutos. Pero
trabajaré y la primavera volverá, luego el verano…” La vida es un cambio
perpetuo, e incluso si actualmente estáis atravesando el invierno, tomad
confianza, el espíritu volverá de nuevo.

MAYO
Debido a que no saben que son una unidad, que forman parte de la unidad,
los humanos no cesan de dividirse. Ignoran que, si se separan, es la muerte
para unos tanto como para otros, ya que en realidad están unidos, están
alimentados por la unidad. Son
numerosas las ramas sobre el árbol cósmico de la unidad, e incluso si los
frutos no paran de agitarse, no pueden hacer nada contra el hecho de que
tienen el mismo tronco y las mismas ramas de los cuales dependen para su
supervivencia.

JUNIO
Cada criatura humana es, a escala reducida, la repetición del árbol
cósmico. En las ramas de este árbol, todos los pájaros del cielo pueden
venir a abrigarse. Si somos conscientes de ello, si trabajamos en el sentido
de nuestra predestinación divina, los pájaros del cielo, los ángeles vendrán
a cobijarse en nuestras ramas. Los ángeles son siempre atraídos por el
hombre que abraza la vida espiritual: encuentran una morada en él y lo
llenan de su luz y sus gracias.

JULIO
Siguiendo su grado de evolución, siguiendo el progreso que alcanzan
sobre el camino de la verdad, los seres se sitúan en las raíces, el tronco o
las ramas del Árbol de la Vida. Aquellos que se sitúan en las raíces se
sienten aplastados por las condiciones de la existencia, los que viven en el
tronco son más libres porque reciben mucha más luz; pero incluso allí la
luz no es suficiente para que les sea revelada toda la verdad. Tienen que
subir hasta las hojas, las flores y los frutos para poseer la verdad que los
volverá libres.

AGOSTO
Cada árbol es una reserva de energía salida del sol y de la tierra en la cual
podéis tomarla. Vais al bosque: escoged un árbol, el más grande, el más
bello, pegaros a él poniendo vuestra mano izquierda en vuestra espalda, la
palma apoyada contra el tronco, y la palma de vuestra mano derecha sobre
vuestro plexo solar.
Concentraros en el árbol pidiéndole fuerzas: recibís sus fuerzas por
vuestra mano izquierda y las derramáis por la mano derecha a vuestro
plexo solar. Se trata de una especie de transfusión de energías y, pasados
unos minutos, os sentiréis recargados, reforzados.

SETIEMBRE
La palmera es un árbol que crece en las arenas del desierto; el sol quema
atrozmente y el agua es extremamente rara. Sin embargo, la palmera dice:
“He aquí lo que puedo hacer en las peores condiciones”, y ofrece sus
dátiles que son más azucarados y dulces que cualquier otro fruto. La
palmera es una verdadera alquimista: transforma la arena en azúcar.
Meditad sobre la imagen de la palmera que, en las peores condiciones
florece y fructifica.

OCTUBRE
Los iniciados han hecho del árbol un símbolo del universo. Para ellos,
todas las criaturas tienen una función en alguna parte de este árbol, ora
como raíces, ora como corteza, o hojas, o flores, o frutos; todas las
existencias, todas las actividades, todas las regiones encuentran su lugar en
el árbol de la vida. En diferentes épocas del año, las hojas, las flores y los
frutos caen del árbol; se descomponen y se vuelven un abono que es
absorbido por las raíces.
Pasa lo mismo con los seres. Cuando un hombre muere es absorbido de
nuevo por el árbol cósmico, pero pronto reaparece bajo otra forma: rama,
flor, hoja, fruto…Nada se pierde, los seres desaparecen y reaparecen sin
cesar sobre este árbol formidable que es el Árbol de la Vida.

NOVIEMBRE
Observad el crecimiento de un árbol: tan solo cuando la profundidad de
las raíces y el tronco están firmes, extiende sus ramas. En el hombre, la
profundidad está unida al sentimiento, la altura al pensamiento y la anchura
a la actividad. Así pues, también él, solo después de haber profundizado en
sus sentimientos y elevado sus pensamientos, podrá extender libremente su
actividad: se manifestará siempre de forma benéfica.

DICIEMBRE
El fuego se come al árbol y, así, éste se transforma y se vuelve semejante
a él. El árbol se vuelve fuego porque el fuego se lo come. Es una ley: cada
cosa, cada ser se vuelve idéntico a aquél que se lo come. Nosotros también,
si ofrecemos todo nuestro ser al fuego del amor divino a fin de que venga a
apoderarse de nosotros y devorarnos, nos volverá semejantes a él. Es por
ello que debemos meditar sobre el fuego intentando comprender como
trabaja sobre el árbol para transformarlo en luz y calor, a fin de volvernos,
también nosotros, árboles de luz.


Ofrecido por el Centre OMRAAM de Reus
Realizado por Silvia

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