18 jul. 2009


ETERNIDAD
Mi corazón infantil alza la mano para coger un racimo de estrellas, me levanto y salto, ¿cuántas escaleras necesitaría para alcanzar una de ellas? Si me imaginara junto a Einstein montado encima de un rayo de luz a trescientos mil kilómetros por segundo podría llegar a los confines del universo. Sí, pero necesitaría quince mil millones de años para recorrerlo. Con esta friolera, ¿quién soy yo?, soy apenas el escalofrío de un resquemor en el parpadeo veloz de la mirada de un dios eterno.


Julián Peragón

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