30 ago. 2008

Nueva Luna Angélica de Virgo - Por: Tristán Llop -

Los ángeles nos informan de la energía que va a ponerse de manifiesto en los próximos 28 días, brindándonos la oportunidad de ponernos en línea con ella. La Luna nueva de Virgo se produce a 7 grados 48 minutos de este signo, a las 19.58 del 30 de agosto (21.58 hora española).

Los ángeles de regencia de esta Luna nueva son Vasariah, el 32 (físico) y Mebahel el 14 (emotivo). Nos ayudarán a ser más clementes con los demás y con nosotros mismos y a valorar y utilizar la verdad, la libertad y la justicia...

32.- VASARIAH (Dios Justo)

Lo que puede obtenerse de VASARIAH:

1.- Socorro contra los que nos atacan en justicia.
2.- Ayuda del Rey y gracia en los recursos que se dirigen a los poderosos.
3.- Facilidades en lo relacionado con la justicia y la nobleza.
4.- Una buena memoria, facilidad de palabra, amabilidad y modestia.
5.- Combate las malas cualidades de cuerpo y de alma.

VASARIAH es el octavo del coro de Dominaciones y se ocupa en Hesed de los asuntos relacionados con Yesod; sitúa en nuestra morada filosofal 32 la esencia llamada Clemencia, virtud que aparece cuando Júpiter y Luna trabajan conjuntamente (este tipo de indicaciones puede resultar muy útil de cara a la interpretación de los aspectos astrológicos).

Nos encontramos pues ante un punto de Clemencia, y no es el único, ya que, bajo diversas formas, la veremos aparecer en los programas de los genios. Aquí, la expresión exacta sería Justicia Clemente, ya que, como hemos visto a lo largo de la enseñanza, se llama hacer justicia el permitir que un impulso determinado alcance su estadio de plena plasmación en el mundo material.

VASARIAH es el último de los genios regidos por Júpiter/Hesed y, por consiguiente, por su mediación, las virtudes de este planeta alcanzan su plenitud de manifestación. El Poder de Júpiter culmina, llega al estadio de su «Justicia» y la apariencia que toma ese Poder es la Clemencia. De ello se deduce que toda justicia debe ser clemente o no es justicia.

Un día como hoy, estando VASARIAH en su domicilio zodiacal, fue juzgado en Gibraltar un senador español por encontrarse en posesión de 30 gramos de cocaína y condenado por ello a cuatro meses de cárcel. Este hombre, por esta condena, se vio expulsado del partido, lo cual supone el fin de su carrera política y el juez lo sentenció, tiró la primera piedra, diciendo que ahora tendrá que vivir con la vergüenza que su adicción a la droga supone. Es el ejemplo de un juicio que no es clemente, ya que lo perdido por el inculpado sobrepasaba en mucho la importancia del delito por el que se le acusaba. Es evidente que ha sido el genio del abismo el que se ha manifestado en este caso.

Se invoca el socorro de este genio contra los individuos que nos atacan en justicia, y para obtener la gracia de los que recurren a la clemencia de los reyes, dice el programa, y añade: hay que nombrar a la persona que nos ataca y citar el motivo, pronunciando después el nombre del genio y el salmo que dice: «La palabra del Eterno es recta y todas sus obras se cumplen con fidelidad».

Para obtener la clemencia de los reyes, es decir, la clemencia de los que deben juzgarnos, primero habremos tenido que ejercer esa virtud hacia nosotros mismos. Es preciso que seamos clementes con nuestros errores, lo cual no significa que los justifiquemos. La clemencia no cierra los ojos ante la culpa: lo que hace es comprender la fuerza de los impulsos malévolos, disculpando la conducta errónea.

Cuando Cristo curaba los enfermos o cuando salvó la mujer adúltera de ser lapidada, les decía: «Vé, y no peques más», y su sentencia ejercía sobre los beneficiados una influencia positiva mucho más importante que la condena. Suelen decir nuestros jueces que la condena es ejemplar y que con ella, más que castigar al culpable, lo que se pretende es ejemplarizar al que pueda verse tentado a proceder de la misma forma, pero está demostrado que la Clemencia ejemplariza mucho más. Con ella la culpa se borra, desaparece y con ella se va la fuerza negativa que la estaba potenciando y cuya presencia nos inducía a repetir el error.

Si nosotros nos perdonamos, la sociedad también nos perdona y desaparece la deuda que hayamos podido contraer con ella. Los juicios nos serán favorables, y tal vez ni siquiera lleguemos a ir a juicio; la intención de citarnos se borrará, nuestro expediente se extraviará.

Retengamos pues que los grados regidos por VASARIAH son puntos de Clemencia y que debemos ejercerla hacia los demás y solicitarla para ellos o para nosotros en sus días y horas de dominio. Si el senador de la anécdota lo hubiese sabido, posiblemente no hubiese llegado a formularse contra él ninguna acusación.

Este genio domina la justicia; influencia sobre la nobleza, los jurisconsultos, los magistrados y los abogados, dice el programa. Como decíamos más arriba, no hay justicia sin clemencia, porque así lo ha elaborado la dinámica cósmica. Júpiter/Hesed pertenece a la columna de la derecha, es una emanación de Hochmah/Urano y, por consiguiente lleva el sello de la bondad, una bondad que puede parecer desdibujada en su elaboración, en los avatares que sufre en su descenso por el mundo de los sentimientos, camino de su materialización. Pero cuando está a punto de materializarse, cuando, en su fase de descenso, se sitúa a nivel de Yesod, a las puertas del mundo material simbolizado por Malkuth, a la Bondad le caen sus disfraces, sus velos, y aparece tal como es, como una Clemencia que lo absuelve todo.

Así sucede que, en nuestro fuero interno, si hacemos acopio de Clemencia a su debido tiempo, puede sucedernos que en la elaboración de un acto nos mostremos crueles, que expresemos nuestro deseo de venganza, pero a medida que nos acerquemos a la realización del acto programado, en el preciso momento en que nos encontremos ante la persona de la que deberíamos vengarnos, trepará en nosotros la savia de la piedad y haremos todo lo contrario de lo programado: nos mostraremos clementes, la clemencia aparece a la hora de la justicia.

Por ello la justicia que se practica en nuestros tribunales, generalmente, sólo tiene de justa la palabra, del mismo modo que se llama «hacer el amor» a la pura gimnasia erótica. VASARIAH, por su mediación, hace que la justicia sea como debe ser, Clemente, y es por ello que, al invocarlo, obtenemos la gracia y la clemencia de los tribunales, porque al entrar esa fuerza en los espacios internos de los jueces, les pone la virtud de la clemencia.

Influencia sobre la nobleza. Esto es, la nobleza interna. Cuando en nosotros hay nobleza, VASARIAH la apoya, ya que, como dicen los alquimistas, para fabricar oro es preciso poseer previamente una cantidad de ese metal. Para fabricar nobleza, es preciso poseer un poco en el interior. Entonces el genio adhiere a lo noble y lo produce en cantidad. Ese estado de nobleza, llegado su momento, se exterioriza, ocupa espacios en la sociedad y nos encontramos moviéndonos en un medio noble, hace que encontremos personas nobles, o con un alma, noble y con ellas viviremos una entrañable historia de amistad o de amor.

Influencia igualmente los jurisconsultos, magistrados y abogados. Todos los individuos que buscan de algún modo la justicia, por alejados que estén de ella, acabarán un día por encontrarla; es decir, hallarán esa clemencia que subyace en ella. Si necesitamos un abogado, (¡ojalá Dios nos mantenga alejados de ellos!), conviene buscarlo en los días y las horas de VASARIAH y, a ser posible, busquemos a una persona nacida en sus días y en sus horas. Así se lo aconsejaremos a nuestros consultantes con problemas de abogados y jueces.

La persona nacida bajo esta influencia tendrá una feliz memoria y hablará con facilidad; será amable, espiritual y modesta, termina el programa. La feliz memoria nos conecta con los hechos positivos acaecidos en nuestro pasado, tanto los de esta encarnación, como de las anteriores, y esa feliz memoria nos sugiere la línea que debemos seguir en nuestras actuaciones futuras. Hablar con facilidad es algo que depende mucho de Júpiter, porque en él se encuentra la semilla de los sentimientos y, del mismo modo que la semilla de un pino encierra la forma que el árbol tendrá, con todos sus detalles, también en la semilla del deseo está la posibilidad de saber expresarlo. La amabilidad, la espiritualidad y la modestia son un privilegio de los espíritus nobles y bondadosos que no aspiran a impactar al adversario y ganarlo en la controversia, sino que, por el contrario, prefieran que sea el otro quien se lleve la victoria. La modestia es una virtud que siempre va acompañada de la grandeza de alma.

14.-MEBAHEL (Dios conservador)

Lo que puede obtenerse de MEBAHEL:

1º.- Justicia, imparcialidad benevolente de un tribunal.
2º- Liberación de oprimidos y prisioneros.
3º.- Amor por la jurisprudencia y celebridad en su ejercicio.
4º.- Protección contra la calumnia, los falsos testimonios y los pleitos.
5º.- Reconquista de lo injustamente perdido.

MEBAHEL es el 6º de los Querubines y se ocupa en Hochmah de los asuntos relacionados con Netzah. MEBAHEL sitúa en nuestra morada 14 la esencia llamada Verdad-Libertad-Justicia, tres ramas de un mismo tronco que se generan la una a la otra. De la Verdad nace la Libertad y de ésta emana la Justicia.

El contacto de Hochmah con Netzah engendra en nosotros el afán por estas tres esencias. Si las interiorizamos en los días y horas de MEBAHEL, podremos exteriorizarlas en nuestra acción cotidiana. La verdad es el ideal perseguido en el mundo de Emanaciones; la libertad en el Mundo de Creaciones y la justicia, en el Mundo de Formación.

En los días de regencia de este genio, conviene meditar sobre estos tres principios, buscando ejemplos para comprender como sin verdad no puede haber libertad y sin libertad no puede haber justicia.

Lo verdadero es lo que emana del mundo de arriba, lo que viene de nuestra divinidad interna y que aún no ha sido instituido en el mundo material. Esta verdad se antepone a la verdad materializada, la que emana de una situación establecida en el mundo físico. Por ejemplo, cuando Antígona recibe la comunicación de no enterrar a su hermano muerto, por haberse levantado en contra del estado, desafía el peligro supone la desobediencia a esa orden y le da sepultura. Obedece al impulso de su conciencia y no a la situación concreta, de la que se desprenden ciertas reglas.

La verdad planta en nosotros unas semillas que darán como fruto la libertad interna, es decir la posibilidad de decantarnos de un lado o de otro sin que ello suponga ganar o perder, sin ningún afán material, sin vernos forzados por ninguna tendencia de nuestra psique. Cuando el espíritu de verdad mora en nosotros, podemos liberarnos de la presión que ejercen nuestros ocupantes internos (los luciferianos), a los cuales hemos recurrido pero que una vez dentro, pueden ocupar los puestos de mando y someternos.

La verdad nos libera de ese sometimiento, si es captada cuando actúa sobre nosotros MEBAHEL. La verdad es una esencia que viene de Kether y nos otorga la capacidad de decidir por encima de todo, sin obstáculos anímicos, por ello nos lleva a la libertad, y cuando ésta aparece, en sus semillas lleva la planta de la justicia. La libertad nos hace justos, hace que todas nuestras tendencias internas tengan la posibilidad de instituirse, de implantarse en la tierra para que nos sea posible separar el trigo de la cizaña, éste es el verdadero sentido de la expresión «hacer justicia». Nuestras tendencias negativas deben florecer para que la negatividad pueda ser extirpada.

Se invoca a este genio contra aquellos que tratan de usurpar la fortuna ajena, dice el programa. Este tipo de usurpaciones aparece cuando en nuestro fuero interno el orden está tergiversado. MEBAHEL restablece el orden, haciendo que todo se canalice con normalidad. Cuando en nuestro interior, todo está en orden, también en nuestra vida exterior la fortuna nos llega en el momento preciso, cuando hemos realizado los trabajos de forma natural; es decir, una vez hemos plantado las semillas de la fortuna y éstas arraigan, florecen y dan fruto.

Si vulneramos ese orden, si para conseguir medios materiales nos valemos del prestigio, del poder, de los sentimientos u otros canales que no son los naturales, o sea los de sembrar-cultivar-florecer-dar fruto y utilizamos por ejemplo los cultivos de otras personas, estamos vulnerando el orden natural y nada en nuestra vida funcionará como debería. MEBAHEL nos sitúa de nuevo dentro del orden, disuadiéndonos de invadir los canales ajenos, y esto hará que tampoco nosotros seamos víctimas de los usurpadores. En efecto, cuando el orden se restablece en nuestra naturaleza, queda cortada la corriente del karma y ya no tenemos que seguir pagando por nuestros errores pasados.

MEBAHEL libera a los oprimidos y prisioneros, protege la inocencia y hace que se conozca la verdad. La persona nacida bajo esta influencia amará la jurisprudencia y se distinguirá en la abogacía. Cuando la fuerza de la Verdad-Libertad-Justicia se instaura en nosotros, deja fuera de combate todo lo que no se ajusta a su dinámica.

En cuanto a los oprimidos y prisioneros de los que habla el programa, sabemos que en nuestro interior moran múltiples tendencias formadas, no sólo por las fuerzas de los 72 genios de arriba y los 72 de abajo, sino también por mezclas de ambos, de modo que mora en nosotros un mestizaje imposible de catalogar, que varía según los individuos.

En esa mezcla las fuerzas procedentes del Abismo llevan casi siempre las de ganar, en su confrontación con las de arriba, porque penetran en nosotros por el mundo material, escenificadas en una situación determinada a la que debemos dar una respuesta lógica. Sucede entonces que cuando un impulso procedente de arriba se dispone a actuar, si en nosotros hay residuos de aquel mismo impulso, pero procedente del abismo -siempre tenemos existencias de lo de abajo- entonces éste le dice al otro: «espera, que ya lo hago yo» y hacemos exactamente lo contrario de lo que nos planeábamos hacer.

¿Cuántas veces, al proponernos ayunar, empezamos por atiborrarnos de comida? Entonces los oprimidos son siempre los impulsos procedentes de arriba, jamás los de abajo, ya que éstos se imponen, obligan al individuo mientras que los de arriba lo dejan libre para materializar el impulso o no. MEBAHEL libera pues a los oprimidos internos, expulsa las huestes de abajo, por ello es un genio muy indicado para los exorcismos, o para dejar de fumar o de comer en exceso por ejemplo. La situación de los prisioneros internos es muy parecida a la de los oprimidos, con alguna diferencia. A los oprimidos, se les impide expresarse; los prisioneros en cambio se ven más privados de su libertad.

Los luciferes se anteponen a los oprimidos, pero ejercen un auténtico cautiverio para con los prisioneros, suplantándolos en todo. A veces leemos en los periódicos que una persona es encerrada en un manicomio por orden de sus familiares para que éstos puedan gozar de su fortuna. Esta situación de privación de libertad es la misma en nuestro fuero interno: las fuerzas del abismo rodean a veces a las tendencias de arriba y se manifiestan en su nombre, como si ellas fueran las legítimas, hasta que aparece MEBAHEL para restablecer la verdad y la inocencia.

Por consiguiente, si queremos liberarnos de la tiranía de las huestes luciferianas, conviene proceder contra ellas en los días y horas de regencia de este genio y los individuos influenciados por él serán los perfectos exorcistas. Ese afán por restablecer la verdad hará que estas personas destaquen en el ejercicio de la jurisprudencia.



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