2 abr. 2008

Pensamiento del 02/04/2008.

"Cada día la sal forma parte de nuestra alimentación. Se la coloca en la mesa, como se pone el agua y el pan, y esto nos parece del todo normal. Pero ¡cuántas peripecias han jalonado la historia de la sal desde su aparición en el océano primitivo desde donde emergió progresivamente la tierra! La sal es inseparable de
nuestros orígenes. Tenemos de ella una necesidad vital. Y no sólo da sabor a los alimentos, sino que los conserva. ¿Acaso pensáis en la sal cuando sazonáis un plato o vuestra comida?... Probáis un poco para comprobar que sea suficiente, y es vuestra
lengua quien os responde, mientras que vuestra cabeza se pasea por otra parte.
Y sin embargo, ¿no creéis que ya es hora de que descifréis esta carta que Dios os envía a través de la sal? Procedente del mar, secada bajo los rayos del sol, hasta que llega a vuestra casa, a vuestra mesa, ¡qué largo camino ha recorrido! Y ahora que va a penetrar dentro de vosotros, debéis profundizar también sobre su significado simbólico, meditando las palabras de Jesús: «Sois la sal de la tierra.» "


Omraam Mikhaël Aïvanhov

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