18 feb. 2008

Pensamiento del 18/02/2008.

"El Antiguo Testamento, así como la Cábala, denominan a Dios con diferentes nombres. Uno de estos nombres es el Tetragrama Iod Hé Vav Hé h v h y.
Estas cuatro letras corresponden a los cuatro principios que se encuentran en el hombre: el espíritu (Iod), el alma (He), el intelecto (Vav), el corazón (la segunda He).
Pero estos cuatro principios deben manifestarse, encarnarse gracias a un quinto; y es el Shin w, símbolo de la unión del espíritu y de la materia, que viene a intercalarse en el centro h v w h y.
Esas letras son entonces las del nombre de Jesús, Ieschouah en hebreo. Así, Jesús vino para realizar la misión simbolizada en su nombre. No sólo se proclamaba hijo de Dios, sino que insistía en la filiación divina de todos los humanos, y en el «Padre nuestro», les pide que trabajen para la realización del Reino de Dios en la tierra: «Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.» Jesús enseñó a los hombres que, cuando vienen a encarnarse a la tierra, se convierten en la manifestación física de la Divinidad, y les mostró el camino."

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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