26 mar 2009


El corazón que ama, permanece siempre joven
Proverbio Griego

La salida del Sol y el despertar de la Conciencia



El Maestro Omraam Mikhael Aivanhov (1900-1986) nació en Bulgaria. Filósofo y pédagogo francés de origen búlgaro, fue a Francia en 1937, donde residió desde entonces.

Lo que más sorprende en su Enseñenza, es la multiplicidad de puntos de vista bajo los que está presentada esta única pregunta: el hombre y su perfeccionamiento. Sea cual fuere el asunto abordado, es invariablemente tratado en función del hombre, en función del uso que puede hacer para una mejor comprensión de sí mismo y una mejor conducta en su vida. Si su palabra tiene tal alcance, es porque él mismo es una ilustración de su Enseñanza.

Vais a meditar por la mañana a la salida del sol, pero este ejercicio no os aportará gran cosa si no os habéis preparado antes, la víspera. Y sobre todo, en el momento en que os encamináis para reencontrar la aurora, debéis tener bien presente en vuestra cabeza y en vuestro corazón la convicción de que vais no solamente a asistir, sino a participar en este acontecimiento formidable que se produce en el universo.

¿Qué hay de más bello y más esencial que el nacimiento del día?

Diréis que vuestra presencia no cambiará nada, el sol se levantará tanto si estáis ahí como si no. Es cierto, el sol no os necesita para elevarse.

Pero es para vosotros que es importante, porque existe una relación entre los acontecimientos de la naturaleza y los de vuestra vida interior. Cuando sepáis cómo mirar al sol cuando sale, en ese instante en el que surge el primer rayo, sentiréis todos los poderes puros y luminosos que entran en acción, y comprenderéis cuán importante es trabajar con ellos a fin de que el día se despierte también en vuestra conciencia. »

La Salida del Sol, Fuente de Alimentos
Está dicho en el Zeha Besta, que cuando Zaratustra preguntó al Dios Aur Mazda cómo se alimentaba el primer hombre, éste le respondió: "

- "Comía fuego y bebía luz."

Entonces, ¿por qué no debemos también nosotros aprender a comer fuego y a beber la luz para volver hacia la perfección del primer hombre?

Diréis que esto no es posible. Sí, es posible.

Estáis contemplando la salida del sol: esperáis el primer rayo permaneciendo vigilantes y atentos... Desde el momento en que ese primer rayo aparece, pensad que lo absorbéis, que lo tragáis. En lugar de mirar sólo el sol, lo bebéis, lo coméis, e imagináis que esta luz que está viva, se propaga por todas las células de vuestros órganos y los purifica, los refuerza, los vivifica. No solamente este ejercicio os ayuda a concentraros, sino que sentiréis que todo vuestro ser se estremece, se ilumina porque conseguís verdaderamente absorber la luz...

En Grecia se le llama ambrosía, en la India soma, los alquimistas lo llaman el elixir de la vida inmortal... Todas las culturas han mencionado la existencia de un brebaje de inmortalidad, y hablan de cómo prepararlo.

En realidad este brebaje existe en la naturaleza, pero evidentemente no en cualquier parte: sólo se le encuentra en las regiones más sutiles, las más puras, y en ciertos momentos particulares, como a la salida del sol.

El momento de la salida del sol, es el más favorable del día para poder beber de esta ambrosía que el sol distribuye por todas partes en el universo y de la que todas las criaturas vivas, las rocas, las plantas, los animales, los humanos, recogen las partículas. La verdadera bebida de la inmortalidad es la luz, y por la mañana, a la salida del sol, podéis captar esta luz para alimentar vuestros cuerpos sutiles.

En la mitología, el fénix es ese pájaro de Arabia que, periódicamente, se instalaba sobre una hoguera de plantas aromáticas, y él mismo le prendía fuego, se consumía, y después renacía de sus cenizas. Por ello se ha convertido en el símbolo de los seres muy evolucionados que, conociendo las leyes de la vida inmortal, son capaces de renovarse sin cesar. Esos seres tomaron como modelo el sol.

Todos los que aspiran a la vida inmortal, que es la verdadera vida espiritual y no una prolongación sin fin de la vida física, deben ir cerca del sol. Únicamente el sol puede enseñarles cuales son los elementos que dan la inmortalidad, y qué trabajo pueden hacer con ellos. Estos elementos son tres: la luz, el calor y la vida. El sol no cesa de distribuirlos a través del espacio como la expresión de la luz, del calor y de la vida divina.

El día que comprendáis esta verdad y os preparéis para asistir a la salida del sol como si este fuera el acontecimiento que sobrepasa todos los demás, entonces beberéis el sol, os alimentaréis del sol y os volveréis inmortales, porque sabréis renovaros.

« Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. »

(Juan 8:12)

El Sol, espríritu vivo

Decís que amáis al sol, que tenéis necesidad de él. Pero ¿Cuándo vais a verlo y a exponeros a sus rayos?...

Es por la mañana, a la salida del sol cuando podéis descubrirlo en todo su esplendor, en toda su significación. Para asistir a la salida del sol en las mejores condiciones, pensad en prepararos durante la vigilia: comer ligeramente, acostaros temprano, y también no os lancéis en discusiones que continuarán persiguiéndoos, a pesar vuestro, el día siguiente.

Cuando sepáis mirar el sol con un pensamiento despegado, libre, sentiréis que entráis en contacto con él, con su espíritu, y que absorbéis sus rayos como si fuesen gérmenes de vida. Desde que empezáis a respirar y a beber la vida del sol, todo cambia: vuestra alma se abre, una fuente brota, os impregnáis del esplendor del alba. Algo de la pura luz en la que os bañáis penetra poco a poco en vosotros, y deseáis expandir por todas partes estas bendiciones a fin de que todos los seres disfruten de esta misma felicidad.

Por todas partes en el espacio el sol proyecta partículas de una gran pureza. Y si sabéis cómo concentraros en él, podréis eliminar de vuestro organismo toda clase de materias usadas, oscuras, para sustituirlas, por nuevas partículas vivas, luminosas.

He ahí un ejercicio extremadamente útil que podéis hacer por la mañana meditando a la salida del sol. Con todo vuestro corazón, con toda vuestra alma, tratad de captar estas partículas divinas de forma que penetren en vosotros; así, poco a poco, gracias al sol, renovaréis la materia de vuestro ser, y pensaréis y actuaréis como un hijo de Dios.

La Práctica De La Salida del Sol
Fue el Maestro Peter Deunov, en Bulgaria, quien había instaurado esta práctica: asistir a la salida del sol durante los meses de primavera y de verano. ¡Hay tantas cosas que comprender mirando salir el sol, tantos ejercicios que hacer para impregnarse de esta vida, de esta luz, de este calor!
Desde el alba, ya es un verdadero evento que se prepara en el cielo... todas esas nubes oscuras o claras que aparecen y desaparecen.... Después todos esos colores de la aurora, estas son presencias que presiden la llegada de esta presencia deslumbrante: el sol.

Pero, ¿cuántos se dan cuenta de lo que representa el nacimiento de un nuevo día que, desde hace miles de años, repite incansablemente la primera mañana del mundo?... Todas esas criaturas visibles e invisibles que asisten a esta prodigiosa aparición de la luz... Pero los humanos están tan poco habituados a utilizar las facultades psíquicas, espirituales que el Creador les ha dado que, ante una salida de sol, ellos no saben qué hacer. Por su puesto, ellos reconocen que es un bello espectáculo, pero al cabo de un momento, ellos se aburren, esta bola brillante en el cielo, están cansados de mirarla. Y ellos abandonan el sol para ocuparse de cosas más tangibles... más "¡importantes!"...

El sol es la imagen más perfecta de Dios. Pero a pesar de esta perfección, él no es mas que una forma, y es necesario ir más lejos y más alto para buscar a Dios más allá de esta forma.

Dios debe ser siempre buscado más allá de las formas.

Entonces, mirando el sol, esforzaos en sentir que vosotros estais delante la mejor representación de Dios. Esta sensación contribuirá a elevar todas las vibraciones de vuestro ser. Todos los elementos serán exaltados en vosotros, serán proyectados a las regiones superiores del espacio, e incluso la noción del tiempo se va a abolir. Como Dios vosotros vivireis en la eternidad. Así pues, sepan que lo que les digo hoy es la verdad; las entidades aquí presentes lo escuchan y lo propagarán en el mundo entero.

Al mirar al sol, centro de nuestro sistema solar, tratad de reencontrar el centro en vosotros: vuestro espíritu, que es omnipotencia, sabiduría, omnisciencia, amor universal, y acercaos cada día a él. Mientras permanezcáis separados del centro, seréis zarandeados, estaréis a merced de las corrientes más desordenadas y contradictorias. Me diréis, claro, que las tareas de la vida cotidiana os obligan a abandonar el centro para proseguir vuestras actividades en la periferia. Efectivamente, pero si es preciso saber alejarse del centro, puesto que es necesario, esto no significa que se deba cortar la conexión con él. Al contrario, cuantas más actividades tengamos en el mundo (la periferia), tanto más debemos reforzar esta conexión con el centro, con el Espíritu. Porque es de este centro de donde recibimos la energía, la luz, la paz que necesitamos para llevar a buen término todas nuestras empresas.

Simbolismo De La Salida del Sol
En psicología, en el simbolismo universal y en el simbolismo de los sueños, el sol puede representar (entre otros): la conciencia, Dios, el padre, la salud, etc,. Según el texto y según los grados. El es la raíz y la fuente de la vida, de luz y de calor (ver los Arquetipos de Carl Gustav Jung). Sin el sol, no habría ninguna vida sobre la tierra. El representa pues un símbolo particularmente poderoso.

La salida del sol representa el despertar de la conciencia o el renacimiento. El nos une concientemente o inconcientemente con las fuerzas constructivas de la vida, del nacimiento, de la resurrección. El corresponde a nuestra luz interior que se alumbra. Al igual que en la mañana, al alba todo se despierta en la naturaleza, la contemplación de este fenómeno induce por analogía, un despertar de conciencia en nuestro microcosmos o nuestra naturaleza inferior.

En un sueño, el sol que se levanta puede anunciar, por ejemplo: el fin de una enfermedad (el regreso de la salud), o un florecimiento, la llegada de una situación floreciente, etc.

El sol naciente es también el símbolo de la iluminación, de la iniciación, de la resurrección, del nacimiento del nacimiento del principio divino en el ser humano.

La mejor imagen de Dios es el sol dispensador de vida, de luz y de calor. Sólo la vida, la luz y el calor del sol pueden darnos una idea de lo que son el poder, la sabiduría y el amor divinos. A nosotros nos corresponde ahora entrar en relación con este poder, esta sabiduría y este amor. Podemos hacerlo con nuestra esperanza, nuestro amor y nuestra fe. Os daré un ejercicio. Recitad muy despacio, concentrándoos en cada palabra, la siguiente oración:

"Señor, amo tu sabiduría, tengo fe en tu amor, confío en tu poder."

"Señor, amo tu sabiduría." - Nuestro corazón es muy cálido, tiene mucho ímpetu, pero le falta discernimiento, medida, por esto debe buscar la sabiduría.
"Creo en tu amor..." - Necesitamos creer en el amor. Y como el amor de Dios es la base del universo, es en él, y tan sólo en él que podemos tener una absoluta confianza.
"Confío en tu poder..." - Al ser estable e inmutable, sólo podemos confiar en la omnipotencia divina. »


La vida es el poder más grande de todos los poderes: para nosotros, los humanos, sólo el sol puede darnos una idea de ello. De esta vida sentimos dos manifestaciones: la luz y el calor. Y cuántas veces os he explicado que, si los cristianos quisieran abrirse al sol, comprenderían mejor lo que ellos llaman el misterio de la Santísima Trinidad, el misterio de un sólo Dios en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre representa la vida de donde proceden el Hijo y el Espíritu Santo, la luz y el calor, es decir la sabiduría y el amor. Pero ¿qué se puede hacer si los cristianos no quieren comprender que sólo el sol puede justificar y hacerles comprensible lo que constituye el fundamento de su religión? Y ¿qué se puede hacer asimismo, si cuando les hablo de meditación a la salida del sol, imaginan que quiero inducirles hacia la práctica de antiguos cultos en los que se adoraba el sol como a una divinidad? »

Las conclusiones que extraemos de los seres o de los acontecimientos dependen del punto de vista donde nos situemos. Desde el punto de vista geocéntrico, se observa que es el sol el que sale, el que se pone y el que gira alrededor de la tierra. Sin embargo, esto no es más que una apariencia, y del mismo modo, aquellos que están acostumbrados a extraer conclusiones a partir de las apariencias, se engañan; su ciencia, su filosofía son erróneas, están basadas en una ilusión idéntica: el sol que giraría sobre la tierra. Mientras que aquellos que adoptan el punto de vista heliocéntrico, que saben situarse sobre el sol, con el fin de observarlo todo desde el sol, éstos ven la verdad. Diréis: "Pero todos sabemos que es la tierra la que gira alrededor del sol." Sí, en teoría, pero en la práctica ¡hacéis lo contrario! Por esto os repito: "Trabajad cada día para encontrar el sol en vuestro interior, es decir la parte divina de vuestro ser. Y vivid allí, mirad y actuad desde allí, y estaréis en la verdad."

22 mar 2009

La Anunciación - 25 de Marzo



En este dia practica una especial devovión a la Madre María, que el Arcangel Gabriel te traiga una Buena Nueva.

Se llama "anunciación" a la visita del Arcángel Gabriel, enviado por Dios a la Virgen María para pedirle que sea la Madre del Verbo por la gracia del Espíritu Santo. Ella, conciente de su dignidad y al mismo tiempo su pequeñez, consintió entregándose sin reservas a la voluntad de Dios. El "Sí" de María Santísima abre el camino a la Encarnación que ocurre en ese momento. En ese instante el Verbo se hizo carne. Dios eterno vino a habitar en ella asumiendo la naturaleza humana.

Lucas 1, 30-32, 38:
“El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado
Hijo del Altísimo (...). Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tú palabra.”

Celebramos la Anunciación el 25 de Marzo por ser 9 meses antes de la Navidad (Nacimiento del Señor)

María Santísima un 25 de marzo le dijo a Bernardita en Lourdes: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

20 mar 2009



La primavera es el tiempo del renacimiento.
¡ Feliz Solsticio de Primavera !

17 mar 2009

Las Enseñanzas de La Serpiente Emplumada


Partes de ese canon se conservan en el Libro VI del Códice Florentinoy el Libro de los Huehuetlahtolli, del padre Viseo. Los siguientes fragmentos están tomados de esas fuentes.
Estas son las palabras con que instruyó Quetzalcoatl a los toltecas.

Les dijo: He aquí lo que nos dieron a guardar, la Antigua Palabra, donde se dice que una vida pura es como una turquesa preciosa, un jade redondo, un dulce canto sin mancha y sin sombra, salido del corazón.

Sería una burla si yo ocultase uno solo de estos consejos, pues ellos son para vivir sobre la tierra y con ellos nos haremos atentos a todas las cosas.

Es un saber que como espina y viento helado pasará sobre ti, que te arrojará a la tierra y te abatirá, para que vuelvas a ti. ¿Serás tú el que atienda, el que escuche, el que consiga endiosar su corazón, el que reciba y guarde adentro, para que te vaya bien, para que alcances la misericordia y vivas sobre la tierra?

Dios es Uno. Serpiente Emplumada es su nombre. Nada exige. Sólo serpientes y mariposas (cuerpo y alma) le ofreceréis.

Nuestros padres y abuelos nos exhortaron diciendo que él nos creó, él, cuyas criaturas somos: Nuestro Señor Serpiente Emplumada. También creó los cielos, el Sol y la divina tierra. Así fue, en verdad: por su merecimiento y su sacrificio, él nos inventó y nos hizo seres humanos. De ese modo llegó a ser el Doble Precioso, Señor y Señora de la dualidad; así transmitió su aliento y su palabra.

Trece son los cielos, múltiples los planos. Allí vive el Dios verdadero, la esencia del Cielo. De allí recibimos la vida nosotros, los Merecidos, de allá cae nuestro destino cuando se escurre a la tierra un niñito. Porque él lo dijo, porque lo ordenó para sí, por eso existimos. No lo olvides ni de día ni de noche; invócale en suspiro, en aflicción.

En este mundo caminamos por lugares escarpados, un abismo de un lado y un abismo del otro. Si te mueves para acá o para allá, ¿cómo evitarás caer? Sólo en el medio es posible avanzar.

No te vistas de bordados ni te pongas harapos. No seas presumido, pero tampoco corriente. Que tu palabra no se acorte ni se alargue. No alces tu voz ni la bajes demasiado. No camines deprisa, tampoco muy lento. Y no tomes nada como regla absoluta. Evita los extremos, mantente en el medio, pues sólo en el medio existe la función social, la condición honorable.

En la infancia, cuando aun está libre la persona, es cuando tiene compasión de ella Nuestro Señor y le da sus dones. Y es en la infancia, en la edad de la pureza, cuando se merece una buena muerte.

Por eso dicen los viejos que los niñitos, los chicos y las chicas, son los amigos de Señor de la Cercana Compañía, viven a su lado, junto a él se alegran y Él es su amigo. Por eso los sabios espirituales, los Merecidos, los ayunadores, tienen mucha confianza en los niños, pues, en verdad, son de corazón bueno, sin mezcla, limpios, atentos, perfectos. Se dice que por ellos permanece la tierra y ellos son nuestra paz.

El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar un corazón. No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa.

Un tolteca todo lo saca de su corazón; es abundante, múltiple, inquieto, hábil, capaz; a sí mismo se adiestra, dialogando en su interior, encontrando respuestas. Obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento, como un artista; compone lo defectuoso y hace convenir lo disperso; ajusta las cosas.

En cambio, el falso tolteca obra al azar, es una burla a la gente; opaca las cosas, les pasa por encima y las hace sin cuidado; en lugar de crear, imita; defrauda a los demás y es un ladrón.

De este modo os convertiréis en tolteca: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón. Sed toltecas: hombres de experiencia propia.

El maestro es luz, tea, espejo. Suyas son la tinta negra y la roja, suyos los códices. Él mismo es escritura y sabiduría, camino y guía veraz; conduce a las personas y a las cosas, y es una autoridad en los asuntos humanos.

Un maestro nunca deja de amonestar; hace sabios los rostros ajenos, nos hace tomar un rostro y desarrollarlo, abre nuestros oídos, nos ilumina. Es guía de guías y ofrece un camino. De él, uno depende.

Él pone un espejo ante nosotros para que seamos cuerdos y atentos, nos obliga a cobrar identidad. Se concentra en sus obras, regula su camino, dispone y ordena, aplica su luz sobre el mundo. Conoce lo que hay en lo alto y en la región de los muertos. Gracias a él todos somos corregidos, enseñados. Por él, el niño humaniza su querer y recibe una estricta educación. Conforta el corazón de quienes le rodean, dando ayuda, remedio y curación.

El falso maestro, en cambio, es como un médico que ignora su oficio o un hombre sin cordura. Dice que sabe acerca de Dios, que tiene la tradición y la guarda, pero es sólo vanidad. Es jactancioso, inflado; es un torrente, un peñascal. Amante de la oscuridad y los rincones, es un ‘sabio’ misterioso, un ‘chamán’ con secretos, un ‘ensoñador’ que roba a su público, pues le despoja de algo. Es un hechicero, pues tuerce los rostros y los extravía, haciendo que los demás pierdan su identidad. Es falso, pues encubre las cosas, tornándolas más difíciles de lo que son y destruyéndolas. Hace perecer a quienes le siguen a fuerza de misterios, acaba con todo.

Conoce ahora al médico. El médico verdadero es sabio, da vida, prueba las hierbas, piedras, árboles y raíces, ensaya sus remedios, examina, experimenta. El médico tolteca alivia las enfermedades, da masajes, concierta los huesos, purga a la gente, hace que se sientan bien, les da brebajes, los sangra, corta, cose, hace reaccionar, cubre con ceniza.

En cambio, el médico falso se burla de su prójimo, y en su burla, mata a la gente con medicinas, provoca indigestión y empeora las enfermedades. Es un hechicero, pues se esconde en sus secretos; posee semillas y hierbas maléficas. Es un brujo que, en lugar de experimentar, echa suertes; mata con sus remedios, empeora, ensemilla, enyerba.

Y he aquí al padre verdadero: es raíz y principio de linaje de hombres. Bueno es su corazón, recibe las cosas, es compasivo y se preocupa. De él es la precisión, el apoyo, con sus manos protege. Cría y educa a los niños, les amonesta y enseña a vivir, les pone delante un gran espejo, una gruesa antorcha que no ahuma.

Y el hombre maduro: un corazón firme como piedra, un rostro sabio, es dueño de su rostro y de su corazón. Hábil y comprensivo, buen componedor de textos, es un tolteca de la tinta negra y roja, un entendido. Dios está en su corazón y diviniza con su corazón las cosas. Dialoga con su propio corazón.

Y el verdadero artista: un conocedor de colores, los aplica. Sabe de matices y armonías; dibuja pies, caras, les da sombra y relieve, logra efectos. Como tolteca, pinta los colores de todas las flores.

Acércate al que es modelo y ejemplo, pauta y señal, libro y pintura; a la persona honorable y de buena fama, a la condición social, la luz, la antorcha, el espejo.
Observa a mis sacerdotes, los Merecidos, los de vida pura, trasparentes, buenos, rectos, dedicados, limpios de corazón, sin mezcla, polvo ni impureza. Ellos llegan hasta la presencia de Señor de la Cercana Compañía, le ofrecen incienso, le oran, le ruegan por el pueblo.

Acércate a quienes, por todas partes, van haciendo lo excelente, dando brillo, dejando lo bueno, imponiendo un orden con prudencia, alegría y serenidad; a quienes son cofre y caja, sombra y abrigo, gruesa ceiba, sabino generoso que da brotes y se yergue poderoso, firme. Ve con quienes no se ocultaron en el sueño, con quienes no desgarraron su labios con calumnias; con quienes llevan en paz, sobre sus brazos y espaldas, al pequeñín que va jugando, se divierte con tierra y duerme en la redecilla.

En cambio, huye de estos sitios: el festín, el río y el camino. No te detengas allí, porque allí está, allí habita el gran devorador, que es la mujer ajena, el esposo ajeno, la prosperidad, la falda, la camisa ajena.

Amaos los unos a los otros, ayudaos entre vosotros en la necesidad con la manta, la joya, el salario y el alimento. Pues no es verdad, no es cierto si despreciáis a quienes os rodean. Da limosna al hambriento, aunque tengas que quitarte tu comida. Viste al que va en harapos aunque tú mismo quedes desnudo. Socorre al que te necesita, aún a costa de tu vida. Mira que es una vuestra carne y una vuestra humanidad.

Recuerda al anciano, la anciana, el indigente, el desdichado, al que no se alegra, al que no es feliz, al que tiene pegado el intestino de hambre, al que no encuentra su casa y vive en confusión, al que derrama sus lágrimas y muerde sus uñas de desesperación. A quienes llevan las manos atadas a la espalda, a quienes en la cárcel de la miseria van penando, a quienes por los desiertos y los montes se fatigan tras el chile y la sal, las verduras y el agua, a quienes son engañados en las plazas y tienen los labios resecos.

Pon junto a ti a quienes son las manos y los pies del pueblo; no con indiferencia los saludes ni con negligencia soportéis recíprocamente vuestras cargas. Pues tú eres guerrero águila, ocelote, eres el sostén y el remedio.

En cualquier sitio puedes tropezarte con ellos: un anciano, una anciana, un enfermo, un niño. Por lo tanto, no tienes excusa. En cualquier sitio puedes encontrar a quien trabaja, a quien se expresa, a quien está creando algo. No estorbes entonces, ni causes problemas por tu ignorancia.

En cualquier sitio, inadvertidamente, puedes romper una cabeza, violentar a otro, arrojar orina sobre su rostro, hacer que pierda la palabra con que habla, ignorar un buen consejo. ¡Despierta, ponte atento! No sea que el sueño te lleve y los hombres te apoden ‘Señor ronquidos, bola soñolienta’.

Bueno es que te mantengas por ti mismo. Crea, trabaja, recoge leña, labra la tierra, siembra nopales; con eso beberás y vestirás. Pues honra, enaltece el trabajo duro. Pero, ¡cuídate de las obras mundanas! Porque mucho crece, rápido engorda lo que enferma, lo que atormenta, lo que fatiga, lo que causa espanto.

Correcto es si junto a ti es dicha la buena palabra, la que no causa daño. Si la transmites, no le excedas ni le quites: sólo lo justo dirás. Pero, huye de las palabras vanas, distraídas, porque sólo pervierten, no son serenamente rectas; precipitan al hueco a quien las pronuncia, nos llevan a la trampa y al lazo, a la piedra y el palo.

Con llanto y preocupación hay que recibir la herencia y la fortuna. Pero, cálido es el hogar del pobre, y están tranquilos su esposa y sus hijos.

¿Naciste noble? Teme por ello; podría embriagarte o hacerte presuntuoso. He aquí lo que nos hace nobles: tomar la antorcha y el jabón, el chile y la cal, el azadón y la semilla. Esto, en verdad, es linaje y merecimiento. Se moderado y austero, verifica que los demás coman primero. Entonces toma agua y lava sus manos y sus bocas. Que no por ser noble perderás tu nobleza, ni caerán los jades, las turquesas, de tus manos llenas.

Se dice que hay heredero al trono. He aquí como mostrara su condición: si baja su cabeza y se inclina con humildad; si mira al pobre con especial consideración; si le infunden respeto su mísero ceñidor, su manto raído; si al encontrar en el camino una anciana, un anciano, le dice: "Padre mío, mi abuela: que la paz te encamine, que no tropiece tu pie".

La cortesía, la modestia, la humildad, el llanto, el esfuerzo, eso te hará noble, amado, enaltecido. Escucha, ningún soberbio, jactancioso o desvergonzado llegó jamás al reino.

Conoce los símbolos, las palabras. Canta bien, habla bien, conversa bien, responde bien, ora bien. La palabra no es algo que se compre. Conoce la condición honorable, lo que es bueno: no cometas adulterio, no te embriagues, no te sometas al juego ni al azar; no menciones tu linaje ni tu condición viril; no seas indiscreto ni cobarde; no procures los primeros lugares.

Que tu corazón no sea tu madre. Que la ceniza esparcida y la encrucijada no te den órdenes. Que tu deseo no devore tu pie. Que una falda no te mueva ardientemente, pues envilece, desgasta, ensucia.

No obres sin reflexión ni te entregues sin tomar medidas. No comiences tu trabajo sin analizar, y sin considerarlo serenamente no te impongas. No aceptes lo que no mereces ni reclames lo que no es tuyo y no abuses de lo que no has creado. No te envanezcas de tus propias fuerzas. Que tu entendimiento no sea tu apoyo ni de tu convicción te jactes. No construyas tu casa sobre tus propias opiniones, pues eres tan sólo un pajarillo, una cuenta de jade, apenas una pluma.

En cofre ajeno no te metas; en el plato de otro no te reclines. No te invites por ti mismo al convite. Que tu suerte no dependa del azar. Es peligroso, una trampa.
Si alguno te sobrepasa, vaya delante. En la entrada no seas el primero. Cuando llegue el momento de hablar, que comiencen los demás. Y si el Supremo no te señala, no tomes la delantera. Si te dan aquello de lo que tienes necesidad en último lugar, no te enojes luego. Y si no te dan nada, agradece por ello. Así lo quiso el cielo: es merecimiento.

No te hagas de rogar ni busques que te ofrezcan. Y no dos veces seas advertido, pues corazón tienes dentro de ti para entender.

No busques en exceso una buena apariencia, pues él te acepta así, discretamente. En cualquier sitio, en cualquier momento, tus adornos y tus joyas podrán arrojarte al torrente.

A la hora de sembrar, no sólo vayas y siembres: prepárate bien, selecciona bien, planta bien, para que bien eches raíces. Cultiva bien tu sementera, tus campos, tus nopales. Constrúyete allí una casa buena, firme, con ayuda de todos, y déjala en herencia a aquellos a quienes educas. Que vean en ti al que enseña y se preocupa, pues el que instruye a otros fundamenta el modo de no dar vueltas en vano.

Pide con entera humildad, suplica con justicia: he ahí concentrado todo el ritual. Pues satisface, compensa el labio que se manifiesta en súplica. ¿Es que ya lo sabes todo sobre la tierra? ¿No estás acaso tanteando con los pies? ¿Te conduces a ti mismo? ¿No eres aún llevado, cargado? Mañana o pasado mañana, ¿quizás llegaremos a saber aquello que sólo Él y únicamente Él conoce?
Recuerda que te está viendo Nuestro Señor, el que conoce el interior de la piedra y el palo (cuerpo y alma), el que escudriña el corazón del hombre. ¡Nadie conoce su poder, nadie sabe su peso! ¡No es cierto que vivamos sobre la tierra!

Hay un hombre que vive en embriaguez y en sus manos se babea. Ha manchado su cuello, se apresta a difamar, se apropia de las cosas y da alaridos, pues la hierba y el vino le han atado. Ese ya no sale por su salida ni vive su propia vida, ya no corre su carrera, no tiene rostro ni orejas, ya no canta, no dice, no se expresa, a la hora del grito ya no puede gritar, no tiene camino ni conoce el orden, pues no presta atención a la palabra buena, aquella que eleva, que expresa. Sólo y sin reflexión vive, moviéndose siempre, cayendo de repente, desgarrado, revolcándose en su inmundicia, no se levanta en paz ni se acuesta en alegría, como conejo se inquieta, como venado huye. En ceguedad vive y no sale de ahí, no quiere crecer, solo anhela escabullirse, rechaza con el pie, nada comprende ni retiene, no es civil, se arroja contra sí mismo, se abandona a las dudas, da golpes, gruñe, muerde. Ese violó la voluntad de Nuestro Señor. Por eso ya no extiende su brazo cuando debe extenderlo ni va al sitio a donde debe ir, no entra a donde debe entrar ni morirá cuando deba morir.

Cuanto puedas produce, ambiciona las flores de Aquel que te dio la vida, Aquel por Quien vivimos. Puedes vivir a Su lado en este día que en préstamo has venido a pedirle. Regresa junto a Él, ten consciencia de tu dueño, pues se duele, se enfada cuando le olvidas y, puesto que sois uno, devuelve a tu corazón su pena y su olvido.
Busca y reconoce qué es lo que Él quiere de ti sobre la tierra. Como cuando buscamos a tientas, como cuando pintamos un libro, ve así: con calma pero sin detenerte. Identifica en qué consisten el infortunio y la desdicha, la inhumanidad y la pérdida, y así no vivas. Sólo en tu propia paz, en tu prudencia, ve adelante sin vacilación ni duda, para que no entristezcas mi corazón. Con toda tu atención, serenamente, así vive.

Y no te aflijas por la miseria humana, no te enfermes de pena ni tus entrañas adelgacen, no desfallezca tu corazón ante lo retorcido, ante lo que no es recto. ¿Es que sólo tibieza, bondad, ha de ser nuestra suerte?

Sé un guerrero, arrójate al Ser del Cielo, Aquel que nos da vida. Con toda tu fuerza, con todo tu aliento, átate a lo alto, ve junto a él, arrójate a él. Y ocurrirá que él mismo llegará a ser raíz de tu existencia.

¿Has recibido Su aliento, Su palabra? Guárdalo en tu corazón como un secreto. Que no te aturda, ni embriague ni te cause orgullo. Ya comprenderéis cómo a nada, a nadie olvida Nuestro Señor.

Entra en la bienaventuranza de Dios. Baja tu cabeza, flexiona tus rodillas, adopta una postura atenta, acostumbra tus piernas. Resbala, deslízate hacia Nuestro Señor. Y si algo te atormenta, si algo interfiere tu fluir, disípalo en su dicha y afirma tu vida. Entra en la presencia del Dueño de la Cercana Compañía, el Humano, el que es Noche y Viento (invisible e impalpable); ofrécele enteramente tu corazón y tu cuerpo. Concéntrate en Él donde estás, acércalo a tu rostro, a tu corazón. Mas aún: disfruta la riqueza de Aquel que te atormenta, Aquel que te hace puro. Su agua de intenso azul, su fuente de jades, su vaso de turquesa ha depositado en ti para lavar tu alma y tu vida, y merecerte. No murmures nada en tu interior, nada digas ni pienses en forma reactiva del yerbazal (de tu mente), pues dentro del alma y el cuerpo ve y escucha Nuestro Señor. Si en verdad controlas tus distracciones, él dispondrá algún remedio para tu necesidad. Concéntrate enteramente en Él. El nombre y la gloria de Aquel que todo lo puede es lo único que causa gozo. Él reparte su gloria allá, en lo alto, para todos. Y cuando una persona buena lo recibe, Él se vuelve cual un ave excelente, de su cola, de sus alas brotan padres y madres, brotan aquellos que nos guían en cualquier rincón del Universo en que existamos.

Hijo mío, esto que te doy a comer es alimento puro. Lo que es para comer sobre esta tierra, acércalo a tu rostro. No te hagas semejante a piedra, pues ya sabes que si una piedra es dura, no sólo una vez se le golpea hasta que se quiebra.

Observa al venado cuando lo persiguen: va asustando, ignora a dónde va: al hueco, a la muerte. Y tú, ¿acaso eres venado para que no sepas a dónde vas? Pues te ha sido mostrado el camino, por tu propia voluntad te traicionarías si lo pierdes.
Mira: como árbol florido que ya no retoña ni echa brotes - pues sólo reverdece si resiste la helada, que de otro modo se marchita y seca -, así tú, si no retoñas y echas ramas a la hora del verdor y del renuevo, por tu propia voluntad te habrás arrojado a la boca de las fieras.

Ahora que Nuestro Señor te ha mostrado su bondad, ahora que dentro de ti se agita, no lo desprecies. No juegues con un poco en tu interior para devolvérselo luego, hastiado, pensando: ¿en verdad he sido sanado? Ahora que te has acercado a la riqueza que de su presencia viene, ¿lo ofenderás de nuevo? ¿Volverás a ensuciar tu ser, tu alma? Con todo, aún cayendo muchas veces, si de nuevo recuerdas a tu Dios y te limpias sinceramente frente a él, arrojando tu mancha en su presencia, una vez más él tendrá piedad de ti y te mirarán sus ojos. Ve, disfruta de tu tesoro, que viene del seno de Nuestro Señor.

He aquí mi disposición final, aquello que te identificará como mi seguidor, lo que debes seguir y compartir, pues es alimento escogido. Sólo tres consejos deseo encomendarte: el primero, que busques con anhelo hacerte amigo de Aquel que está en todas parte, en todos cuerpos, pues es Noche y Viento y Dueño del Cerca y el Junto. Y, en tal empeño, mira que no te hagas orgulloso, desesperado o cobarde, sino humilde de corazón, poniendo toda tu esperanza en Nuestro Señor y atreviéndote a mantener sus prescripciones.

Lo segundo que debes recordar: ten paz con todas los seres humanos, respeta a todos y a nadie agravies. Por nada del mundo avergüences a otra persona. Cálmate, que digan de ti lo que quieran. Calla aunque te combatan y no respondas. Así demostrarás tu condición viril y tu nobleza, y todos sabrán que eres digno representante mío.

Y lo tercero que te pido es que no pierdas el tiempo que te ha dado el Ser Supremo sobre este mundo. Ocúpate en lo que es bueno de día y de noche, no desprecies el tiempo. Porque no sabes si volverás a vivir o si reconocerás tu rostro allá, donde de algún modo se existe. Aprovecha esta vida.

Basta con esto, que era mi misión. Haz en lo adelante lo que bien te parezca. Toda persona que se atenga a su propio bien, allegará la excelencia y conquistará la vida.

Quetzalcoatl
Serpiente Emplumada.

¡ Me declaro Vivo !

Reflexiones del indio Quechua Chamalu, acerca de como vivir la vida.

9 mar 2009

La Gran Invocación, la Magia y los Acontecimientos actuales

Una presentación sintética del origen de La Gran Invocación, sus energías de Luz, Amor y Voluntad al Bien, su relación con el loto egoico o alma humana, con los Grandes Centros Planetarios, con la evolución dévica o angélica; la Magia de La Gran Invocación en los acontecimientos actuales y nuestra participación en los mismos. Se dice que "los hombres y mujeres de buena voluntad de muchos credos y naciones pueden unirse en un servicio mundial trayendo valor y fuerzas espirituales a un mundo atribulado. Tienen el poder de afectar los acontecimientos mundiales a través de la invocación enfocada y unida. El conocimiento de este hecho, científicamente aplicado, puede ser uno de los grandes factores liberadores de la humanidad." Y también que una nación será grande o pequeña dependiendo del grupo de meditadores o invocadores que tenga en su seno.

7 mar 2009



El movimiento de la primavera es ascendente y hacia el exterior, es el inicio del ciclo vital y nosotros debemos empezar a mover nuestra energía.

La primavera es la época del año en que se manifiestan más evidentemente los procesos del Nacimiento y el Crecimiento en cualquier forma de vida.

En relación al ser humano, es la época en que iniciamos nuestro ciclo vital; con el Nacimiento y las primeras etapas de Crecimiento. (O bien pudiera ser la energía necesaria para el comienzo de una nueva etapa).

Los chinos llaman a la Primavera, "primer movimiento" (palabra que en chino coincide con el elemento Madera; como el tronco de la planta o del árbol que va creciendo).

El comienzo del Año Chino marca el inicio del ciclo anual y es en Febrero; momento climatológico en que el invierno declina y ya se sienten las primeras manifestaciones de la Primavera: las semillas rompen su envoltorio para crecer hacia la luz, las hojas y las flores estallan en las ramas para regalarnos ese color Verde, característico de este periodo, las primeras flores en los árboles del campo...

Es el momento en que el Viento limpia el frío del invierno.

El movimiento de esta Estación (primavera) es, pues, ascendente y hacia el exterior. Como la salida del sol por el Este (punto cardinal que define el elemento Madera). O el proceso del Grito como resultado de un estado emocional colérico.

En este proceso de Inicio del ciclo vital, podríamos empezar a mover nuestra energía global, con ejercicios de CHI-KUNG o de TAI-CHI, al aire libre.
Esta cualidad del movimiento en la Primavera define también la influencia del Elemento Madera en la personalidad humana y se refleja en la capacidad de las personas para planificar su vida y tomar sus propias decisiones; para controlar así su propio destino.
En otras palabras, tener clara la dirección hacia donde se quiere caminar.

A nivel físico este elemento rige los músculos, como estructuradores de nuestro árbol físico-corporal. Y el tejido de las uñas, como manifestaciones más externas de esa energía en nuestro cuerpo.
Así como los órganos del Higado y la Vesícula Biliar, con todas sus diferentes funciones a nivel digestivo, sanguíneo, proteínico...
¡Ah! Y cuidado con nuestra Vista (en cualquier época del año), pues los Ojos, además de ser el "espejo del alma", reflejan la salud de nuestro Hígado y Vesícula.

En cuanto a la relación de los diferentes elementos entre sí, desde los ciclos de creatividad y control, podemos decir que la Madera engendra el Fuego pues es la materia prima de éste y que a su vez es hija del Agua, ya que gracias a las lluvias del Invierno, crece todo en Primavera. Así también podemos ver que la Madera (el árbol, la planta), surge de la Tierra, a partir de sus raíces y vuelve a ella.

Podemos sentir como los Elemento (todas las Estaciones) son necesarios en los ciclos de vida del Universo y que si alguno de ellos faltara, la Vida no sería completa en ningún ser viviente.



Fuente: Teresa Durán

1 mar 2009

El nuevo sueño...

El cielo en la tierra
Autor: Don Miguel Ruiz
Libro: Los cuatro acuerdos




Quiero que olvides todo lo que has aprendido en tu vida. Este es el principio de un nuevo entendimiento, de un nuevo sueño.
El sueño que vives lo has creado tú. Es tu percepción de la realidad que puedes cambiar en cualquier momento. Tienes el poder de crear el infierno y el de crear el cielo. ¿Por qué no soñar un sueño distinto?
¿Por qué no utilizar tu mente, tu imaginación y tus emociones para soñar el cielo?
Sólo con utilizar tu imaginación podrás comprobar que suceden cosas increíbles. Imagínate que tienes la capacidad de ver el mundo con otros ojos siempre que quieras. Cada vez que abres los ojos, ves el mundo que te rodea de una manera diferente.
Ahora, cierra los ojos, y después, ábrelos y mira.
Lo que verás es amor que emana de los árboles, del cielo, de la luz. Percibirás el amor que emana directamente de todas las cosas, incluso de ti mismo y de otros seres humanos. Aun cuando estén tristes o enfadados, verás que por detrás de sus sentimientos, también envían amor.
Quiero que utilices tu imaginación y la percepción de tus nuevos ojos para verte a ti mismo viviendo un nuevo sueño, una vida en la que no sea necesario que justifiques tu existencia y en la que seas libre para ser quien realmente eres.
Imagínate que tienes permiso para ser feliz y para disfrutar de verdad de tu vida. Imagínate que vives libre de conflictos contigo mismo y con los demás.
Imagínate que no tienes miedo de expresar tus sueños. Sabes qué quieres, cuándo lo quieres y qué no quieres. Tienes libertad para cambiar tu vida y hacer que sea como tú quieras. No temes pedir lo que necesitas, decir que sí o que no a lo que sea o a quien sea.
Imagínate que vives sin miedo a ser juzgado por los demás. Ya no te dejas llevar por lo que otras personas puedan pensar de ti. Ya no eres responsable de la opinión de nadie. No sientes la necesidad de controlar a nadie y nadie te controla a ti.
Imagínate que vives sin juzgar a los demás, que los perdonas con facilidad y te desprendes de todos los juicios que sueles hacer. No sientes la necesidad de tener razón ni de decirle a nadie que está equivocado. Te respetas a ti mismo y a los demás, y a cambio, ellos te respetan a ti.
Imagínate que vives sin el miedo de amar y no ser correspondido. Ya no temes que te rechacen y no sientes la necesidad de que te acepten. Puedes decir: «Te quiero», sin sentir vergüenza y sin justificarte. Puedes andar por el mundo con el corazón completamente abierto y sin el temor de que te puedan herir.
Imagínate que vives sin miedo a arriesgarte y a explorar la vida. No temes perder nada. No tienes miedo de estar vivo en el mundo y tampoco de morir.
Imagínate que te amas a ti mismo tal como eres. Que amas tu cuerpo y tus emociones tal como son. Sabes que eres perfecto tal como eres.
La razón por la que te pido que imagines todas estas cosas es porque ¡son todas totalmente posibles! Puedes vivir en un estado de gracia, de dicha, en el sueño del cielo. Pero para experimentarlo, en primer lugar tienes que entender en qué consiste.
Sólo el amor tiene la capacidad de proporcionarte este estado de dicha. Es como estar enamorado. Flotas entre las nubes. Percibes amor vayas donde vayas. Es del todo posible vivir de este modo permanentemente. Lo es porque otros lo han conseguido y no son distintos de ti. Viven en un estado de dicha porque han cambiado sus acuerdos y sueñan un sueño diferente.
Una vez sientas lo que significa vivir en estado de dicha, lo adorarás. Sabrás que el cielo en la tierra existe de verdad. Una vez sepas que es posible permanecer en él, hacer el esfuerzo para conseguirlo sólo dependerá de ti. Hace dos mil años, Jesús nos habló del reino de los cielos, del reino del amor, pero no había casi nadie preparado para oírlo. Dijeron: «¿A qué te refieres? Mi corazón está vacío, no siento el amor del que hablas, no siento la paz que tú tienes». Eso no es necesario. Sólo imagínate que su mensaje de amor es posible y descubrirás que es tuyo.
El mundo es precioso, es maravilloso. La vida resulta muy fácil cuando haces del amor tu forma de vida. Es posible amar todo el tiempo si uno elige hacerlo. Quizá no tengas una razón para amar, pero si lo haces, verás que te proporciona una gran felicidad. El amor en acción sólo genera felicidad. El amor te traerá paz interior. Cambiará tu percepción de todas las cosas.
Puedes verlo todo con los ojos del amor. Puedes ser consciente de que el amor te rodea por todas partes. Cuando vives de esta manera, la bruma de tu mente se disipa. El mitote desaparece para siempre. Esto es lo que los seres humanos hemos buscado durante siglos. Durante miles de años hemos buscado la felicidad, que es el paraíso perdido. Los seres humanos nos hemos esforzado mucho por alcanzarla, y esto forma parte de la evolución de la mente. Éste es el futuro de la humanidad.
Esta forma de vida es posible y está en tus manos. Moisés la llamó la Tierra Prometida, Buda la llamó el Nirvana, Jesús la llamó el Cielo y los toltecas la llaman el Nuevo Sueño. Por desgracia, tú identidad está mezclada con el sueño del planeta. Todas tus creencias y tus acuerdos están ahí, en la bruma. Sientes la presencia del parásito y crees que eres tú. Esto dificulta tú liberación: dejar marchar al parásito y crear un espacio para experimentar el amor. Estás vinculado al Juez y a la Víctima. Sufrir hace que te sientas seguro porque es algo que conoces a la perfección.
Pero, en realidad, no hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque eliges hacerlo. Si examinas tú vida, descubrirás muchas excusas para sufrir, pero no encontrarás una buena razón para hacerlo. Lo mismo ocurre con la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque eliges serlo. La felicidad, igual que el sufrimiento, es una elección.
Tal vez no podamos escapar del destino del ser humano, pero podemos elegir entre sufrir nuestro destino o disfrutar de él, entre sufrir o amar y ser feliz, entre vivir en el infierno o vivir en el cielo. Mi elección personal es vivir en el cielo. ¿Y la tuya?